¿Inicia una nueva dinámica?
Sería equivocado pensar que, una vez terminada la elección, el narcotráfico entre México y Estados Unidos será un business as usual. Por el contrario, será una prioridad presidencial. Por ello, especial preocupación deberían tener quienes han permitido que el tema escale de forma dramática.
Por una #SociedadHorizontal, por una #NuevaRepública
Luego de que el miércoles pasado un tribunal de Estados Unidos condenara a Genaro García Luna, extitular de la Secretaría de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón, a purgar 38 años de cárcel por crímenes de narcotráfico y delincuencia organizada, la pregunta surge con fuerza: ¿será el único caso, con un funcionario de primer nivel, que se revise sobre esta materia en los siguientes años?.
El antiguo “zar antidrogas” de Felipe Calderón fue declarado culpable por el juez Brian Cogan del Distrito Este de Nueva York, quien coincide que también condenó a Joaquín El Chapo Guzmán en octubre de 2019. En la sentencia, a García Luna se le señala por “recibir sobornos millonarios y colaborar durante más de dos décadas con el Cártel de Sinaloa”. De esta forma, el también expolicía se convirtió en el funcionario mexicano de más alto rango que ha pisado una corte estadunidense y el primero de ese nivel que purgará una condena tras las rejas en aquel país.
La escandalosa noticia va acompañada de una pregunta contundente: ¿cuántos más funcionarios de alto nivel o políticos encumbrados mexicanos terminarán encarcelados en Estados Unidos?
No son pocos los integrantes de la clase política mexicana que, a lo largo de los últimos veinte años, han sido señalados por tener vínculos con los cárteles de la droga. La lista no se agota con García Luna en tiempos de Fox y Calderón, más bien inicia. Los nombres de personajes de altísimo rango estuvieron presentes en el sexenio de Peña Nieto, cuando surgió el Cártel Jalisco Nueva Generación. De igual forma, a lo largo del sexenio de López Obrador, con El Mayo Zambada y Los Chapitos.
En este contexto, la pregunta tiene una relevancia especial: ¿Será García Luna el único? O más bien ¿será el primero de una nueva dinámica de investigaciones y juicios puntuales, en la relación bilateral en materia de estupefacientes? El episodio ocurrido en Nueva York nos recuerda dos cosas:
1) El fentanilo ha significado un elemento disruptivo para el narcotráfico tradicional. Según el National Institute on Drug Abuse, de 1999 al 2022, las muertes por sobredosis pasaron de unas 20,000 a 107,941 durante dicho período. Se ha dicho que a lo largo de los últimos seis años murieron alrededor de 550 mil personas por esta causa.
2) La penetración de los cárteles criminales en el territorio mexicano, que según el Comando Norte representa el dominio en una tercera parte del país, se encuentra acompañada de la presunción de que los precursores empleados para producir el mortífero fentanilo está directamente asociado con la participación de China, lo que añade un elemento superior a las preocupaciones en materia de seguridad nacional.
Políticos estadunidenses como Nikki Haley, exgobernadora de Carolina del Sur, han levantado la voz de alarma al señalar que el fentanilo había matado a más estadunidenses que las guerras de Vietnam, Irak y Afganistán juntas. La magnitud del problema ha puesto el tema en el corazón del debate presidencial.
Por un lado, Kamala Harris declaró que cuando fue fiscal general de California enfrentó a los cárteles de drogas mexicanos, en especial al también conocido Cártel del Pacífico; “como presidenta les aseguro que los perseguiré con todo el peso de la ley”. Por otro lado, Donald Trump ha subrayado que “en México los cárteles podrían quitar al presidente en dos minutos, son ellos los que administran el país”, por lo que los perseguirá, si es preciso, en suelo mexicano.
Sería equivocado pensar que, una vez terminada la elección, el narcotráfico entre México y EU será un business as usual. Por el contrario, será una prioridad presidencial. Por ello, especial preocupación deberían tener quienes han permitido que el tema escale de forma dramática. Las frases lapidarias del juez Cogan y de la fiscal Komatireddy enmarcan, cada una por su cuenta, lo que hoy representa García Luna: “Usted tiene la misma matonería que El Chapo, sólo que la manifiesta de forma diferente” y “él ayudó al cártel, él protegió al cártel, él era el cártel”.
¿Cuántos y quiénes más serán investigados y sentenciados en esta nueva dinámica? Seguramente muchos. Habrá que esperar turbulencias en la relación bilateral. La #SociedadHorizontal deberá colaborar para evidenciar a quienes desde la política han participado en estas fechorías. De ello depende que las bases de la #NuevaRepública inicien firmes y sólidas.
