La estupidez

#SanarAMéxico. Por una #NuevaRepública. 

Para Arthur Schopenhauer, el gran filósofo alemán, “la estupidez es la incapacidad del intelecto para frenar los impulsos irracionales y ciegos de la voluntad”. El germano también señala que (ésta) “es la tendencia a actuar por deseos inconscientes”, los cuales llevan a repetir comportamientos destructivos, mientras que, quienes los realizan, piensan o creen que éstos son lógicos. En síntesis, “la estupidez ocurre cuando se anula al intelecto”, lo que particularmente le ocurre a las masas, que por ello se vuelven fácilmente manipulables. ¿Acaso esto es lo que nos pasa a los mexicanos?

 A lo largo de la historia nacional, el patrón se repite una y otra vez; aparece “el salvador” carismático, le endulza el oído a la gente, surge la esperanza, las ilusiones crecen, las “mayorías” se alinean emocionalmente y ceden su voluntad. El “¿y si sí?” que vivimos con la Selección surge en torno a la figura paterna que regresa. ¿Y si esta vez sí funciona? ¿Y si esta vez no nos fallan? ¿Y si esta vez sí nos cumplen? Elecciones van y elecciones vienen, gobernantes van y gobernantes vuelven, vivimos con la idea de que alguien va a llegar a resolver todo lo que a diario desacomodamos en conjunto. 

El capítulo más reciente fue ése que protagonizó el pequeño personaje que ahora habita en Palenque. Cada día que pasa, surgen más ejemplos sobre la forma en que se construyó la poderosa maquinaria electoral que encumbró a Morena. Desde los recursos generados por el “huachicol fiscal”, junto con la cooptación de operadores electorales de cañería fina y el discurso facilón de revanchismo social, hasta las alianzas con grupos criminales que echaron mano de la fuerza y el amedrentamiento para sesgar la competencia. ¿Será que desde México surgen pronto ejemplos contundentes de cómo —más allá de Sinaloa— la izquierda tejió una alianza inconfesable con el crimen organizado para ganar el poder? 

Schopenhauer argumentaba que la mayoría de las personas prefiere la seguridad del grupo y las certezas simples, antes que el esfuerzo individual de cuestionar la realidad. Explicaba que el “carácter de un pueblo” es sólo la repetición de las debilidades humanas, pero a gran escala. En el caso de dinámicas sociales altamente apasionadas o polarizadas, él señalaría que la población actúa bajo el dominio de sus emociones colectivas (la voluntad) para dejar de lado el intelecto crítico para formar parte de una identidad común. ¿Cómo entender que la gente no conecte los puntos? Si las cifras oficiales y empresariales revelan que 5 de cada 10 empresarios, que 90% de los comercios ha sufrido delitos de extorsión y cobro de piso por parte del crimen organizado y que hasta 78% de las entidades federativas padece esta problemática, ¿no será que ello ocurre porque los políticos se han asociado con quienes cometen estos delitos?

Nos preocupa el desfalco a las arcas públicas, la corrupción, la inseguridad, nos alarma la violencia, pero inconsciente o, peor aún, conscientemente, ésta se engendra en la propia sociedad. Vemos a decenas de hombres y mujeres anotados en todo el territorio nacional con la finalidad de “darle la vuelta a la ley”, cuando esos “liderazgos” pintan bardas, montan escenarios, realizan movilizaciones populares “espontáneas”, salen en medios, envían mensajes por redes sociales (todo con recursos de desconocida o dudosa procedencia). Sin mayor crítica ni reflexión, la gente se involucra, participa, “trabaja para lo que vendrá”; un “huesito” bien vale una misa.

Debido a nuestras decisiones, somos causantes de nuestras propias desgracias. Campañas anticipadas que repiten el ciclo. Sin reflexionar sobre lo que acontece, gran parte de los liderazgos participan en Morena, pues es el vehículo que (aún) garantiza el éxito. ¿Escucharemos a alguno de ellos hablarnos sobre la corrupción política que aflora al interior de Morena? ¿Veremos desde las entrañas del (aún) poderoso partido oficial alguien que critique o señale los excesos y distorsiones de AMLO, sus hijos y sus cercanos? Obvio que no. ¿Y si de pronto lo nombran organización que financia el (narco) terrorismo? Esa precaución quedará para después.

Schopenhauer no vería el panorama político que hoy impera en el país como un problema exclusivo de México, sino como una repetición inevitable de la tragedia humana, donde “el deseo y la emoción colectiva” siempre derrotan a la nación. Desafortunadamente, en el caso nuestro, esta triste dinámica nos ha dejado, entre otras cosas, más de 133 mil personas desaparecidas y más de 500 mil homicidios violentos.