En busca de nuevas rutas

Alrededor de 60 millones de personas trabajadoras generan día con día el crecimiento nacional, pagan impuestos y subsidian actividades con su empleo. ¿De qué manerapodría organizarse este sector, el de las empresas, con sus millones de empleados,ejecutivos y empleadores aliados para transformar el país?

                Por una #SociedadHorizontal. Por una #NuevaRepública

Morena anunció que buscará afiliar a 10 millones de personas. Para cumplir con ese objetivo, sus dirigentes, entre ellos el hijo de López Obrador, han desarrollado diversas actividades, entre las que destaca una muy peculiar. Al viejo estilo del PRI corporativista, la dirigencia otorgó 6 mil tabletas a dirigentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) con la finalidad de que dicha estructura magisterial ayude a “afiliar a cinco millones de personas” en las siguientes semanas. En este contexto, el dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda, confirmó que “serán tanto maestros como sus familias quienes serán parte de las listas de Morena”.

No cabe duda de que acciones como ésta apuntalan la idea de que se construye una fuerza hegemónica para las siguientes décadas. Ante el colapso de los partidos tradicionales (PRI, PAN y PRD) y la difuminación de MC, el oficialismo emerge con una dinámica que impone ritmo y agenda a la coyuntura actual.

Hasta el momento, el señalamiento estadunidense sobre los nexos de actores gubernamentales mexicanos con el crimen organizado poco ha movido el tablero interno. Las fotografías de decenas de políticos junto al secretario de Organización de la fuerza política guinda dan muestra de la desbandada exponencial que han sufrido los otrora poderosos institutos políticos.

No obstante, desde el mes de enero, un amplio número de organizaciones han manifestado su intención de convertirse en partido político. Este fin de semana, organizaciones como Somos México dio muestra de su capacidad de organización y convocatoria con la realización de asambleas en alrededor de 40 distritos federales en el país. La llamada Marea Rosa busca instalarse como una opción diferente frente a los partidos tradicionales que buscaron “mezquinamente” aprovecharse del sentir ciudadano en la pasada elección presidencial.

Otras fuerzas, como Nuevo Espacio, que han construido a lo largo de los últimos años alianzas sociales de base en amplias franjas del territorio nacional, aguardan para hacer convocatorias similares a partir del mes de abril. Así, en varios rincones del país persiste la intención de construir una coalición opositora que rivalice a la maquinaria oficialista. Habrá que identificar liderazgos, cribar capacidades y buscar acercamientos.

Queda claro que, una vez movilizada la ciudadanía que busca algo diferente a la oferta política actual, el enorme reto será, en primer término, dar una idea clara sobre la propuesta política, contrastar contundentemente respecto a lo que falló en el pasado, presentar una forma creativa para convivir con la sociedad, brindar un procedimiento práctico para participar, garantizar un esquema potente para hacer escrutinio a la toma de decisiones, construir un dique para el “agandalle” cupular y contar con un mecanismo transparente para fiscalizar el origen y destino de recursos. Adicionalmente, habrá que tener clara la ruta en que se generarán puentes, lazos de trabajo y consenso, que impidan que la oposición se fragmente.

En este contexto, se vuelve indispensable pensar en variables, símbolos y rituales nuevos, que se pongan por encima de la política tradicional. Vale la pena preguntarse de qué forma la sociedad puede desarrollar una conciencia diferente, una cultura social y política distinta a la que hasta hoy hemos desarrollado. Se ha vuelto lugar común preguntarse, “¿cómo esperas obtener resultados distintos si haces las cosas siempre de la misma forma?”. Sirva esta reflexión para sembrar dinámicas innovadoras e hipótesis diferentes.

Más allá de partidos políticos, el nuevo entorno obliga a pensar de qué forma podrían articularse las 5,515,629 empresas que, según el Inegi, integran el sector privado. Ya sean las dedicadas a la agricultura, al comercio, a la construcción, minería, servicios de distinto tipo, entre otras, alrededor de 60 millones de personas trabajadoras generan día con día el crecimiento nacional, pagan impuestos y subsidian actividades con su empleo. ¿De qué manera podría organizarse este sector, el de las empresas, con sus millones de empleados, ejecutivos y empleadores aliados para transformar el país?

Soy un convencido de que, para evitar la inercia de la política tradicional, con su “caudillismo, clientelismo y criminalidad” (curiosamente, tres “C” nuevamente), la #SociedadHorizontal debe pensar en la edificación de una #NuevaRepública a partir de las empresas. Una nueva cultura en el país dependerá de que las empresas, especialmente con sus trabajadores, se informen, comuniquen, consensen y organicen de forma diferente, más allá de la fuerza política que les dé presencia y conducción formal a la hora de votar.

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