Chapultepec: Centro de Transferencia Modal
Los Cetram han sido tratados más como problemas que como oportunidades.
La primera noticia que tuve sobre el proyecto para un Centro de Transferencia Modal (Cetram) en Chapultepec fue de mi querido amigo, el arquitecto Abraham Zabludovsky, quien desarrolló un anteproyecto que –como sucede a menudo– sólo se quedó en eso. En 2007 en el Foro Latin American Leadership, el Gobierno de la Ciudad de México presentó varios proyectos, entre ellos la Línea 12 del Metro y los Cetram en Mixcoac, Periférico Oriente, Chapultepec e Insurgentes, donde hacían referencia a sus grandes ventajas funcionales y comerciales. Desde entonces se han construido varios, como los de Ciudad Azteca y El Rosario, y se ha anunciado que se definirán otros Cetram para mejorar la movilidad.
En abril de 2014, se publicó la propuesta de integrar 49 Cetram al desarrollo urbano de la ciudad en tres escalas: dentro de la red urbana, en su radio de influencia y como edificios (Camacho Dávalos S. Instituto de políticas para el transporte y el desarrollo / Embajada Británica / Conaculta). Un valioso estudio cuyo fin es aprovechar la dinámica de los Cetram, que los convierte en nodos urbanos, tanto por el uso que les dan a diario cinco millones de usuarios, como por la variedad de actividades que se puede dar en ellos.
En octubre de ese año, Excélsior publicó el proyecto del Cetram que será construido en un área del Bosque de Chapultepec, entre Circuito Interior y el costado del edificio de la Secretaría de Salud, en la zona del Metro Chapultepec, que incluirá una torre de oficinas de 41 niveles, con hotel, restaurantes y comercios. En mayo de 2016 este diario publicó un artículo que cuestionó por qué el Cetram debía construirse sobre el Bosque de Chapultepec, y mostró antecedentes y objeciones de la Contraloría General que ponen en duda la legalidad de licitaciones previas.
Este verdadero nodo urbano concentrará –en un radio de 300 metros– cuatro grandes edificios, con cerca de 50 mil empleados; por eso el proyecto debe aprovecharse para mejorar esa zona, modernizar el paso desnivel bajo Reforma, y convertir la superficie central de la avenida Chapultepec en un paseo para peatones y bicicletas. Así se mostraría –con hechos concretos– la intención de beneficiar primero a la gente. Todo el tránsito vehicular sobre la avenida sería bajo el paseo peatonal, con pasos subterráneos –paralelos a la Línea 1 del Metro– que unirían la estación Chapultepec con la de Insurgentes, que reciben diario a 553 mil usuarios.
Desafortunadamente, los Cetram han sido tratados más como problemas que como oportunidades de dinamizar y dignificar la vida de los ciudadanos y su movilidad. Ahora, y tras años de inercia, se ha reconocido que pueden ser valiosos centros de transporte, de encuentro, trabajo, esparcimiento y generadores de inversiones. Se ha anunciado la modernización de los Cetram en Constitución de 1917, Martín Carrera, Zaragoza, Tasqueña y San Lázaro. Aunque es más urgente que los de Pantitlán, Indios Verdes, y El Toreo sean nuevos y no sólo “modernizaciones”. Pues, además de ser terminales que concentran 2.18 millones de pasajeros, están en los límites con el Estado de México, hacia donde se necesitan prolongar las actuales líneas, para integrar realmente un sistema metropolitano de transporte público eficiente, moderno y seguro.
