Hoy quiero dar gracias. Quiero dar gracias porque tengo salud, porque mi familia está conmigo y porque la pequeña familia que formé hace poco más de un año es todo lo que soñé.
Quiero dar gracias porque aunque vivo alejada de los míos, la vida me permitió vivir en esta era en la que nos unimos a través de la computadora. Quiero dar gracias porque esta lejanía me ayudó a ver sin ningún tipo de velo quiénes eran y quiénes no mis verdaderos amigos. Hoy los cuento con una mano, pero soy feliz de saber que ahí están.
Hoy voy a dar gracias porque después de cinco años este espacio sigue vigente, porque mis Cirilas y Cirilos continúan confiándome sus historias, porque gracias a todos ellos creamos Cirilandia y podemos divertirnos en esta pequeña comunidad que se creó sin darnos cuenta.
Quiero dar gracias porque la vida me está permitiendo ayudar, porque de nada sirven las ganas si no las ponemos en función de algo, porque hoy en día estoy cumpliendo uno de mis sueños y promesas fundamentales a Gaea, de entregar lo que tengo adentro para proteger a los animales.
Quiero dar gracias, no sólo porque hoy sea el Día de Acción de Gracias, una fecha que desde hace muy poco tiempo comencé a conmemorar, y aunque no va de la mano con mi cultura, me parece un buen pretexto para dar gracias absolutamente todo el día.
Sin embargo, este día es como el de la madre, o el padre, o el abuelo. No podemos sólo dar gracias un día al año, lo tenemos que hacer todos los días. Tenemos que agradecer porque tenemos la bendición de abrir los ojos cada mañana, de respirar el aire que nos entra a los pulmones y nos hace sentir vivos; porque todos los días tenemos la opción de ser felices.
Por eso quiero dar gracias, porque hoy, más que nunca, estamos muchos en pos de agradecer y lo único que va a cambiar este mundo son las mentes unidas. Por eso hoy los invito a que miren a su alrededor y adentro de ustedes mismos, y se unan conmigo a agradecer todas las bendiciones de las que gozan.
Hoy quiero dar gracias porque la vida no me deja perder la esperanza de que podemos hacer, entre todos, un mundo mejor. Porque cuando veo mi fe rota en el piso en pedazos al ver las imágenes crueles de la realidad, también la vida deja pasar, por un huequito, un haz de luz que me recuerda que también hay bondad y belleza en este planeta.
Doy gracias porque cuando me pongo de trascendental, mis lectores no me tachan de loca, sino que me escriben inspirados para unirse conmigo en este trascendentalismo que busca que seamos buenos seres humanos, justos, amorosos y felices. Que entreguemos toda esa luz que cargamos por medio de sonrisas y abrazos a este mundo que tanto lo necesita.
Por eso doy gracias, porque tengo este espacio maravilloso para comunicarme con tanta gente que no conozco y que conozco a la vez. Que me acerca a cientos de historias y que tengo la oportunidad de ayudar, así sea con una palabra bonita o una frase de aliento.
Hoy doy gracias por ustedes, Cirilas y Cirilos, porque gracias a Cirilandia es que muchos de mis sueños se cumplen. Gracias a ustedes que diario me leen, que diario me escriben, me opinan y me enfrentan conmigo misma, obligándome e inspirándome a cada día golpear este teclado y entregarles lo mucho o poco con lo que amanezco.
¡Gracias!
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