Dos visiones del 5 de junio

No importa que tengamos una burocracia electoral obesa, los perdedores son muy malos; no quieren reconocer sus derrotas...

Pasaron ya las elecciones para renovar 12 gubernaturas; autoridades locales en Baja California y para conformar la Asamblea Constituyente con el fin de redactar la Constitución de la Ciudad de México. La gran sorpresa ha sido el buen desempeño del PAN, que ganó siete de las 12 gubernaturas.

¿Qué otros saldos quedan de las elecciones? Para los pesimistas hay varios argumentos:

1.  La democracia en México es muy costosa, con un superávit en reglas que el INE apenas puede aplicar y controlar, con campañas muy caras e imposibles de fiscalizar. Todo esto, a pesar de que una y otra vez se han querido modificar las reglas del juego para lograr elecciones limpias y confiables.

2.  Se ha querido hacer de la democracia una de reglas parejas para todos; lo que vimos el domingo 5 de junio fue la capacidad pareja de todos de hacer trampas.

3.  No importa que tengamos una burocracia electoral obesa, los perdedores son muy malos; no quieren reconocer sus derrotas y buscan que los resultados se acaben definiendo en el escritorio de los magistrados del Tribunal Electoral. Por ello el PRI amenaza hoy con impugnar seis de las elecciones y Morena amenaza con impugnar en estados en donde terminó… ¡en tercer lugar!

Y para los optimistas hay un lente distinto con el cual ver los resultados del pasado domingo:

1.  El sistema electoral puede tener sus defectos, pero sirve para que la ciudadanía se exprese de manera pacífica. ¿Qué otra cosa sino eso fue ver la alternancia en ocho de 12 comicios? Si la gente está harta de la corrupción de los Duarte, Javier en Veracruz y César en Chihuahua, las urnas fueron la manera perfecta de castigarlos.

2.  Ha sido también un ejercicio mediante el cual se han hecho evidentes los intereses y desintereses de la ciudadanía. El abstencionismo en la Ciudad de México, en donde menos de siete de cada diez ciudadanos acudieron a elegir constituyentes, habló por los ciudadanos del otrora Distrito Federal para hacer patente que no existe interés en tener una Constitución.

3.  Si bien la democracia federal ha avanzado a pasos mucho más veloces que en los estados, es claro que los pequeños (pero con grandes recursos) señores feudales-gobernadores, empiezan a sentir el avance de la democracia. Un día después de las elecciones y ante la alternancia en varios estados, los futuros gobernadores prometen cero impunidad. Ojalá cumplan. Habrá que estar atentos.

Aunado a estas dos visiones es interesante observar que el PRI quiso debilitar las alianzas PAN-PRD fortaleciendo a Morena, pero aun así estas alianzas resultaron exitosas. Además, fue claro que el voto de castigo no se trasladó a Morena, como se auguraba previo a las elecciones, sino al PAN.

La pregunta que queda es si las alianzas funcionarán no sólo para sacar al PRI, sino para fortalecer al PAN o al PRD. Carlos Joaquín en Quintana Roo, José Rosas Aispuro en Durango y Yunes en Veracruz, ¿realmente representarán al PAN o se repetirá un panorama al estilo Malova en Sinaloa que, si bien llegó al gobierno por esta alianza, fue todo menos PANista o PRDista en su mandato?

                Twitter: @AnaPOrdorica

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