Metal aullando
Mientras que su cabeza fue condenada a vagar sin rumbo eternamente a través del espacio y del tiempo, gritando de dolor.
“El último fragmento de un planeta otrora viviente. Su cuerpo estallado y reducido a cenizas por la locura de sus propios habitantes…”
Borodinó, 1812. Breda, 1625. Cartagena de Indias, 1741. Hiroshima, 1945. Leningrado, 1944. Lepanto, 1571. Midway, 1942. Nagasaki, 1945.
Lexington. 9 de abril de 1775. Trece colonias americanas ya no desean pagar más impuestos a Albión. Cabalga el platero. Cadáveres: 123. Carne, fuego, metal y sangre colapsan. ¡Auuu!
París. 14 de julio de 1789. Ante una monarquía ridícula, ajena a la situación popular, la burguesía inteligente guillotina al poder. Cadáveres: 99. Fuego, metal, sangre y carne colapsan. ¡Auuu!
Nuestra Señora de los Dolores. 16 de septiembre de 1810. La Nueva España no desea someterse a Napoleón, ni los criollos a los peninsulares. Tañe el bronce. Cadáveres: 0. Metal, sangre, carne y fuego colapsan. ¡Auuu!
“…Mientras que su cabeza fue condenada a vagar sin rumbo eternamente a través del espacio y del tiempo, gritando de dolor y de tristeza…”
Nankín, 1937. Normandía, 1944. Palestina, 1948. Somme, 1916. Stalingrado, 1942. Tenochtitlan, 1521. Termópilas, 480 a. C. Trafalgar, 1805.
Nueva York. 11 de septiembre de 2001. El vuelo 11 de American Airlines, un Boeing 767-223ER, se estrella contra la torre norte del World Trade Center. Diecisiete minutos después, el vuelo 175 de United Airlines, un Boeing 767-222, hace lo mismo en la torre sur. Cadáveres: 3016. Carne y fuego, metal y sangre, colapsan. ¡Auuu!
Madrid. 11 de marzo de 2004. Atocha, vital complejo ferroviario de la capital española, siente la detonación de tres bombas en el tren 21431, dos más en el 21435, una en el 21713 y, finalmente, cuatro en el 17305. Los retuercen. Cadáveres: 191. Fuego y metal, sangre y carne, colapsan. ¡Auuu!
Kenia. 2 de abril de 2015. Las aulas de la Universidad de Garissa oyen cómo aquellos quienes no pueden recitar el Corán, quienes no adoran la media luna y en su lugar se esclavizan ante la cruz, son baleados con plomos y decapitados con aceros. Cadáveres: 147. Metal y sangre, carne y fuego, colapsan. ¡Auuu!
París. 13 de noviembre de 2015. Eagles of Death Metal retumba el Bataclan, más allá de compases y ritmos pesados, espontáneos musulmanes acompañan a la banda estadunidense con un palomazo afinando sus AK-47. Lluvia plomiza sobre Le petit cambodge, Le carillon, La belle équipe. Cadáveres: 137. Sangre y carne, fuego y metal, colapsan. ¡Auuu!
Niza. 14 de julio de 2016. Un camión, cuyo conductor aseguró a los agentes policiacos que transportaba helados, corre zigzagueando detrás de una muchedumbre de huesos que celebran un día de lucha tricolor. El hierro en neumáticos quemados persigue a cuantos desgraciados ve y los engulle. Cadáveres: 84. Carne y fuego y metal y sangre, colapsan. ¡Auuu!
Kabul. 23 de julio 2016. La comunidad hazara, discriminada, y el grupo étnico más pobre del país, protesta para que le sea suministrada corriente eléctrica en su provincia. Dos milicianos enajenados por el EISI detonan sus chalecos explosivos. Suena fría la metralla candente. Cadáveres: 80. Sangre y metal y carne y fuego colapsan. ¡Auuu!
“…En la leyenda y en los hechos, se le conoce como Métal Hurlant”.
