Ozono: ¿héroe o villano?
Así como Don Ozono es beneficioso en la estratósfera, es perjudicial en la tropósfera, la parte más baja de la atmósfera.
Tres átomos de oxígeno forman una molécula de ozono (O3), lo cual es fácil de recordar debido a la coincidencia con el número de letras o en la palabra. Se desconoce con precisión quién la descubrió, pero se tiene más certeza sobre el origen de su nombre. Posee un olor característico, de allí que derive de ozein, oloroso en griego. Ese aroma se percibe después de una gran tormenta eléctrica, y para fenómenos de este tipo, el lago de Maracaibo, en Venezuela, es inmejorable en el mundo. El Relámpago del Catacumbo es en realidad una serie de relámpagos casi continuos que acontecen en la parte sur del lago, donde se conecta con el río Catacumbo. El escenario fue tomado por Lope de Vega en su obra épica La dragontea, en la cual narra la destrucción y muerte del sanguinario pirata Francis Drake a manos de los españoles. Al ser Venezuela territorio lejano e inhóspito hoy en día, quizá sea mejor una alternativa para captar en nariz el buqué acre del ozono. Acérquese a una impresora o fotocopiadora láser mientras imprimen. Inhale. Esas punzadas picantes son el perfume del gas.
Hasta antes de finales del siglo XX, era raro oír hablar de esta sustancia fuera de aulas y laboratorios científicos, sobre todo si eran química. Pero en la década de los ochenta, numerosos estudios climáticos detectaron que la capa de ozono, situada en la estratósfera, la segunda zona de la atmósfera (entre 10 y 50 km de altitud), estaba desapareciendo por el uso excesivo de clorofluorocarbonos y fungicidas de suelo. En el Antártico, el hueco era del tamaño de Australia, ¡gigantesco! Esta parte de la atmósfera es esencial, ya que detiene la radiación ultravioleta de longitud de onda corta (UVC), mortal para la vida como la conocemos. En 1987, en la sede de la ONU, se firmó el Protocolo de Montreal, acuerdo que promueve el resguardo de esta sección atmosférica e instaura el 16 de septiembre como Día internacional para la preservación de la capa de ozono. Desde entonces, parece que el manto protector se ha ido recuperando lentamente.
¿¡Cuidar el ozono?! ¿¡Establecer un día para su protección y encima que sea justo cuando celebramos nuestra Independencia?! Esta historia parece una broma deleznable, de muy mal gusto para los que habitamos en la Ciudad de México. Gracias al Sr. Ozono hemos tenido varias contingencias en Fase 1 y hemos estado a punto de alcanzar la Fase 2. Ahora resulta que la vida halla refugio en su regazo. Así como Don Ozono es beneficioso en la estratósfera, es perjudicial en la tropósfera (entre 0 y 10 km de altitud), la parte más baja de la atmósfera, donde forma parte del plomizo neblumo fotoquímico, y dentro de la cual respiramos. Se genera a partir de los desechos de combustión de autos e industrias, y de disolventes químicos que reaccionan todos ellos con la luz solar. En dosis bajas puede inflamar el tejido respiratorio. Exposiciones prolongadas provocan jaquecas. Muy altas concentraciones causan fatiga, irritación de ojos y de piel. En la industria se usa al desinfectar y purificar agua mineral.
Como siempre, todo depende del equilibrio y la ubicación. Sería lindo exportar nuestro ozono y tapar el hoyo del Polo Sur...
