Alrededor de 25 estados de la Unión Americana han emitido prohibiciones (totales o parciales) para el uso de MTBE como oxigenante en la gasolina, implementadas de forma progresiva a partir de la década de los 2000 debido a los graves problemas de contaminación en los mantos acuíferos, y el resto sin prohibición han ido excluyendo su uso, lo que ha facilitado el avance de la transición energética del 2000 a la fecha sin mayor escándalo.
En México, la discusión de sustituir el MTBE por etanol en la mezcla de combustibles para aumentar su oxigenación siempre está detenida. En 2024, incluso con una Ley de Biocombustibles emitida en la administración Peña, ni el entonces secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, ni el controvertido director que debía ponerlo en marcha, Emilio Lozoya, ni quienes los sucedieron la pusieron en práctica.
Le tengo una buena noticia, en junio se instaló el Comité Consultivo Nacional de Normalización del Sector Hidrocarburos (CCNNSH), en el que participan representantes de autoridades, asociaciones, cámaras empresariales, instituciones académicas, en total, 28 organizaciones que están muy activos en el proceso de estudio y discusión de dos anteproyectos de norma.
El primero es el Anteproyecto de Norma Oficial Mexicana ANT-PROY-NOM-XXX-SENER/ASEA-2026. Y el segundo anteproyecto es la Norma Oficial
Los dos comités han realizado dos sesiones, pero en el primero ya se entregaron comentarios al anteproyecto y, en el segundo, se entregarán los comentarios la próxima semana.
La presidenta Claudia Sheinbaum tiene especial foco en esta discusión y, aunque se está moviendo la entraña de los intereses que han inhibido el desarrollo de esta agroindustria en México, si uno observa la posición que tienen al interior del equipo de la secretaria Luz Elena González los subsecretarios de Hidrocarburos y el de Planeación y Transición Energética, se da cuenta de que están en una verdadera disyuntiva, la que, además, se alimenta de la tardanza en la entrega de resultados de los estudios que realiza el IMP, con Elizabeth Mar Juárez, para facilitar la determinación de especificaciones con mezclas de biocombustibles, no sólo en Pemex. México puede importar etanol, lo ideal sería que lo produzca, pero partiendo de la desinformación que existe sobre la producción de biocombustibles con base maíz o caña, afectarían el ciclo de producción agrícola, “afectar la soberanía alimentaria porque encarecería el grano o los productos derivados de azúcar”, las alternativas son muchas y sólo la producción con residuos agroindustriales (como bagazo de caña) pueden ser rentables, porque hoy simplemente son residuos sólidos acumulados y no industrializados.
La principal oposición de Pemex para que el etanol sea utilizado como base de la mezcla de los combustibles, argumento que ha expresado el subsecretario de Hidrocarburos, Juan José Vidal Amaro, es que se reconoce que el etanol es clave para la transición energética, pero su uso a 10% (gasolina E10) requiere grandes retos de infraestructura y produción. Según Vidal Amaro, implicaría una demanda de 84,000 barriles diarios, más la adecuación física de las TAR y el sistema de transporte de petrolíferos, porque dicen que no se puede mezclar en Pemex sino hasta que se entrega a las gasolineras. En costos, estima que se requieren entre 1.5 y 3.5 millones de dólares para adaptar la TAR; incorporar brazos de carga automatizados con mezcladores de precisión (inline blending) para los tanques cuesta entre 250,000 y 500,000 dólares por posición de llenado y entre 10 mil y 25 mil dólares por estación de servicio para adaptar sus tanques. Obvio que los integrantes de la Onexpo y cualquier dueño de estación de servicio no quieren que les carguen el costo.
Como sea, la discusión que les comento es central para el futuro de la sostenibilidad energética y Pemex, que dirige Juan Carlos Carpio, debiera seriamente analizar en su plan de negocio qué le resulta más caro: ¿invertir en la transición para incorporar biocombustible en la mezcla y dejar de depender del MTBE? Mire, estos de Texas siempre le pueden vender a las petroleras rusas o árabes, que son las únicas que usan ese oxigenante y no les preocupa la contaminación del agua, pero aquí, con el estrés hídrico, pregúntese si alguien se ha preocupado por el tema de la polución.
