El 18 de mayo, en una de las reuniones en la que estaba el equipo de Birmex, que lleva Carlos Ulloa, les dio a conocer los términos en los que se realizaría la compra consolidada de medicamentos, justo cuando se presentaba el inicio de las llamadas investigaciones de mercado.
La consolidada de medicamentos e insumos médicos de 2027-28 supone un volumen aproximado de 6 mil millones de pesos y cerca de 400 mil millones de pesos para garantizar el abasto de medicamentos, que incluye entre los requisitos que fueron dados a conocer por el equipo que encabeza Eduardo Clark, subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, que sólo participarían laboratorios fabricantes titulares de registros sanitarios, que se aceleraría (12 días dijeron) la obtención de registros prioritarios y atrasados, que los ganadores deberían entregar una provisión adelantada de 5% del volumen de medicamentos o insumos contratados (lo que supone que deben tener una buena reserva de liquidez en su planeación y, aunque no les paguen el adeudo gubernamental de 2025 o 2024, ya no digamos los anteriores), que los medicamentos se entreguen en los 300 puntos de distribución que, se supone, operan en el país y se incluyen toda una variedad de insumos para la salud y medicamentos (lineamientos del 7 de agosto de 2025 publicados en el DOF para esta licitación por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno).
Bueno... la última ocurrencia, que sin duda acabará siendo muy costosa, pero también pudiera complicar innecesariamente la segunda mesa de negociación del T-MEC que realizan Jamieson Greer, de la USTR, y Marcelo Ebrard, de Economía, en Washington, es que se incluya en los empaques y etiquetas de esas seis mil millones de piezas una marca con marbet que incluya leyendas como “Uso exclusivo del sector salud”, “Prohibida su venta” y “Medicamento gratuito” y, además, que llevara la imagen en caras laterales del empaque secundario, la cara de “La joven mexicana”, símbolo del segundo piso de la 4T.
Esta obligación pareciera una suerte de etiquetación política de ventas de gobierno, que tanto en Estados Unidos como en Europa pueden ser denominadas prácticas desleales de comercio y sobre regulación en compras de gobierno, capítulos que de por sí tienen siempre sus asegunes en los tratados negociados por nuestro país, pero, en un contexto en el que se busca atraer inversión farmacéutica a México, cobra un efecto negativo mayor.
La Presidenta fue sensible a la crítica, pero no dio para atrás. Con el “objeto de combatir la piratería”, ahora dijo que se etiquetarían todos los empaques con la leyenda “medicamento o dispositivo del gobierno federal”.
El punto es que han pasado 10 meses de que se publicaron los lineamientos para la consolidada y el introducir este requisito de sello implica un problema serio para todos, fabricantes nacionales y extranjeros, porque el proceso de etiquetación global está normado, muchos imprimen en el extranjero por el tipo de empaque y tinta que exigen, y solicitar algo especial sólo para el mercado gubernamental de México con el pretexto de combatir la piratería, parece más caro que solicitar un código QR o que le pongan un mecanismo o chip (hoy son pequeñas etiquetas que se operan en logística) para identificar la compra, son mas efectivos, sencillos y menos costosos.
Insisto, nada es gratis y a quien se le ocurrió se le olvida que el máximo porcentaje que se compra a un fabricante es 30% de su producción, no pagan a tiempo ni completo, piden 5% de entrega sin anticipo y, ahora, con etiqueta política… no pues... ¿a quién se le ocurrió?
DE FONDOS A FONDO
#Bitso, la empresa fundada por Daniel Vogel, eligió a Incode, de Ricardo Amper, como el proveedor para su plataforma de verificación de identidad (Incode Deepsight Engine) para todas sus operaciones en América Latina, con la intención de fortalecer procesos más seguros, escalables y ágiles.
Con esta tecnología operada con IA, que neutraliza los fake humans, Bitso podrá distinguir entre usuarios legítimos y actores maliciosos, contar con una ventaja competitiva y cumplir requisitos regulatorios. Con la alianza, Incode sigue creciendo en América Latina después de que, con la adquisición de MetaMap en 2024, consolidó su presencia en la región.
