México está atrayendo más turistas, pero el gasto no avanza al mismo ritmo y eso debe ser foco no sólo para la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, sino para todos los gobiernos estatales, porque aumentar el gasto pasa por ampliar las opciones de entretenimiento. Durante el primer semestre de 2026 llegaron al país 24.5 millones de turistas internacionales, 4.6% más que un año antes; sin embargo, el gasto de los viajeros internacionales alcanzó 18 mil 781 mdd, un crecimiento de apenas 0.5%. La diferencia plantea un desafío que va más allá de incrementar el número de visitantes: ¿cómo conseguir que permanezcan más tiempo, gasten más y encuentren nuevas razones para regresar?
Una parte de la respuesta puede estar en la industria del entretenimiento en vivo. México cuenta con un ecosistema amplio y competido en el que conciertos y festivales conviven con Fórmula 1, NFL, NBA, futbol y otros espectáculos. Detrás participan promotores, operadores de recintos, empresas de boletaje, patrocinadores, productores y cientos de proveedores; y alrededor de ellos se benefician hoteles, restaurantes, aerolíneas, transporte y comercio.
El efecto puede medirse. Las seis presentaciones de Harry Styles en la Ciudad de México durante 2026 generaron una derrama estimada de 2 mil 94 mdp, de acuerdo con la Canaco CDMX. Lo relevante no está únicamente en el tamaño de la cifra: cerca de 300 millones correspondieron a hospedaje y otros 156 millones a alimentos y bebidas. Los conciertos de BTS generaron una derrama estimada de alrededor de mil 861 mdp, mientras que en 2025 las presentaciones de Shakira dejaron un impacto estimado de 3 mil 247 millones. The Weeknd aporta otra dimensión al fenómeno: para sus conciertos en México llegaron aficionados de 74 países y 43% del público viajó desde otros estados, además de espectáculos como el de Jamiroquai y de Eros Ramazzotti, incluso de grandes exponentes de la música latina, y en octubre llega sir Elton John. Son cifras que muestran cómo el gasto alrededor de un espectáculo se extiende hacia hospedaje, alimentos y bebidas, transporte, comercio y otros servicios.
Se trata de una industria donde existe competencia en prácticamente todos los eslabones. Promotores como OCESA, Zignia, Apodaca Group, MusicVibe, entre otros, disputan contenidos y audiencias, mientras inmuebles como el Estadio GNP Seguros, Arenas CDMX, Guadalajara, Monterrey, Estadio Banorte, Parque Fundidora, Palacio de los Deportes, Auditorio Nacional, Estadio Akron, y distintos recintos en ciudades como Puebla, Querétaro, Guadalajara y Monterrey buscan atraer las mejores fechas y espectáculos. A ello se suman las plataformas de boletaje, que compiten por clientes y servicios; las marcas por patrocinios, y las propias ciudades por incorporarse a los itinerarios. También importa para dimensionar el mercado. La economía del espectáculo no depende únicamente de los conciertos ni de una empresa: comprende estadios, arenas, teatros, festivales, automovilismo y deportes profesionales, además de una extensa cadena de servicios.
El Mundial dejó a México una enorme exposición internacional. El desafío ahora es transformar esa visibilidad en un mayor valor para México. Si el país ya está consiguiendo atraer más turistas, el siguiente paso es ofrecerles suficientes experiencias para extender su estancia, incrementar su consumo y motivarlos a regresar. Los grandes espectáculos pueden ser una de esas razones.
DE FONDOS A FONDO
#PISA… La tarea de evaluación educativa que defendió y con gran éxito Educación con Rumbo A.C., que encabeza Paulina Amozurrutia, logró que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, contra una decisión política el sexenio pasado, pagara la cuota de la OCDE para la realización de la Prueba Pisa. Evidentemente la defensa del área de litigio estratégico que encabeza Miguel Ángel Ortiz en la firma legal Cuatrocasas, tuvo mucho que ver, pero lo importante es que la prueba y sus resultados no se adviertan como crítica, sino como un área de oportunidad para replantear programas y métodos de educación en México que subraye la comprensión y el razonamiento.
México tiene que seguir realizando la evaluación internacional, ahora para 2028, y si no se presupuesta el derecho, se tendrá que volver a la ruta legal para garantizar lo que por decreto se eliminó.
