Como parte de la llamada “miscelánea de fiscalización” para el Paquete Económico de 2027, hay varias medidas de política tributaria que están siendo muy cuestionadas por quienes son los potenciales receptores de actos de fiscalización.
Una muy comentada desde la semana pasada es la que aplica un mecanismo de control a las deducciones de las empresas que registran ingresos superiores a 50 millones de pesos anuales y que utilizan deducciones por encima de su capacidad de generación de ingresos, para no presentar utilidades o mostrar “pérdidas ficticias”.
El trabajo de análisis, que se apoyó en las recomendaciones de la OCDE, sólo está moviendo un par de puntos en la deducción, lo suficiente para ver si la empresa pierde o gana después de cinco años o más de operar.
En el Consejo Coordinador Empresarial, que preside José Medina Mora, están conscientes de que el límite de 96.67% que se propone establecer para deducciones de los ingresos acumulables le pega a un grupo de empresas pequeño, pero están demandando una revisión con lupa, porque las empresas que ganan poco (tal vez entre 1% y 3% de sus ingresos se vuelven utilidades al año), tienen en el volumen de venta su mayor apoyo ante los márgenes tan reducidos con los que operan y generalmente son los mayoristas en el retail.
El mecanismo diseñado por el equipo del subsecretario de Ingresos, Carlos Lerma, permite que cuando las empresas registren deducciones menores a ese límite, puedan deducirlas hasta 99%, pero en el primer año hasta 50% de la utilidad fiscal, y pueden irlas deduciendo en un periodo de hasta 20 años.
Quedaron excluidas las empresas del sector primario, maquiladoras, las que se acogieron a concurso mercantil, las aseguradoras o que aún no acumulen cinco años de operación, además de las que participan en el Plan México.
Insisto, el punto fino está en empresas (que no son pocas), que dicen tener ventas por 100 millones de pesos al año y presentan deducciones por 110 millones para presentar pérdidas o, aquellas que ganan 100 y deducen 100 para netear y ahorrarse el impuesto, pero el comercio al por mayor y prácticamente todo el retail, que tienen poco margen de 1 a 2%, lo compensan con mucho volumen y es donde el CCE ha planteado la necesidad de encontrar la forma para que estas empresas no salgan con el margen borrado en un acto de fiscalización, más si es ir contra quien no paga impuestos o usa factureras para deducir más.
DE FONDOS A FONDO
#Traxion… A nueve años de su Oferta Pública Inicial (29 de septiembre del 2017) a un precio de 17 pesos y, un follow on bastante exitoso en 2023 con precio de 30 pesos, el presidente ejecutivo de la empresa de logística y movilidad, Aby Lijtszain anunció al Consejo de Administración su decisión de comprar 100% del capital en circulación de Traxion.
Es una opción de compra que se ofrece a los inversionistas a un precio de 13.18, si bien 20% por arriba del promedio de los últimos 60 días (ayer cerró con un precio de 10.74 pesos), el precio se encuentra por debajo del promedio del año pasado y muy por debajo del que alcanzó en 2023. Depreciación poco explicable para un empresa que, habiendo iniciado operaciones en 2011, cerró en el segundo trimestre de este año con una flota de 10 mil 823 unidades, 938 mil 922 metros cuadrados de espacio de almacén logístico 3PL, cobertura nacional, más de 1,300 clientes y 25 mil 500 colaboradores.
Él ofrece comprar y quien decida vender lo hará de forma voluntaria a un precio superior al registrado en los últimos dos meses, pues el precio en bolsa no refleja, como ocurre con muchas emisoras, el valor real de la empresa.
Esta decisión llega tras dos años de deterioro macroeconómico y geopolítico global que han golpeado el precio y la liquidez de la emisora, un panorama que la propia administración no prevé que cambie en el corto plazo.
Y, evidentemente, hay tiempo para pensar, dado que la operación está sujeta al visto bueno de la CNBV, por lo que el grupo fundador opta por respaldar a sus inversionistas, blindar el negocio que opera 12 marcas y mantener su compromiso a largo plazo.
