La estructura económica de un país se refleja normalmente en la composición de sus índices bursátiles. Vea el caso. En Brasil, Petrobras representa 10.3% del índice y con cinco empresas de energía eléctrica se va a 20 por ciento. Si lo comparo con el Dow, sólo hay una empresa de energía (Chevron) y en el Nasdaq, apenas representan 0.7% porque 62% del índice lo conforman empresas de tecnología.
En México ni Pemex cotiza en Bolsa y hay pocas emisoras industriales, no tenemos emisoras innovadoras, y la gran mayoría son filiales externas. Si a eso suma lo complejo que es el tema fiscal para un emisor de acciones, deuda o estructurados o, para un inversionista institucional o de retail, pues entiende que el acceso que puede tener el país al capital bursátil o a la deuda bursátil, es bajo.
Y la realidad es que, en México, en el sector privado ¡nadie quiere hacerse público y en el sector público, pues menos, pues Pemex no ha podido sacar su fibra como CFE y ésta no es precisamente una opción de inversión muy solicitada. ¿Cómo superar el reto? Mire, hasta el presidente Trump ha iniciado un proceso de simplificación regulatoria real, para reducir el número de reportes y facilitar el entendimiento de los mismos.
Gran parte de las empresas, cuando deciden volverse públicas, lo hacen en los mercados externos, una en Londres, 45 ADR registrados en EU, de las que 13 son activas, incluyendo las dos aerolíneas y los tres aeropuertos, FEMSA, Cemex, AMX y Gruma.
Toco el tema, porque en el arranque de la 15ava edición del Foro de Emisoras, el GBMV, que preside Marcos Martínez, comunicó que realiza una inversión histórica de mil mdp (500 millones en este 2026) para la transformación tecnológica de su infraestructura de negociación, entrega, contraparte, reportes gubernamentales y derivados, para operar en nube con la misma calidad del Nasdaq.
De que tiene visión de futuro y capacidad de adopción de los avances que ofrece la revolución tecnológica que impacta al mundo, no hay duda, y muestra el grado de preparación del grupo para responder a los desafíos y necesidades presentes y futuras de emisoras (actuales y potenciales), intermediarios e inversionistas.
Lo mismo están listos para aprovechar la reforma al mercado de valores para facilitar la colocación de emisiones simplificadas, pero como dicen por ahí ¡falta quién se apunte!
Por lo pronto, un dato que revela el director general del grupo, Jorge Alegría, es la impresionante expansión que ha tenido el mercado de derivados (sobre todo de tipo de cambio) de 20% en el primer trimestre, lo que habla de que ha aumentado el sentido de previsión de muchas empresas no listadas y listadas, y también, la expansión del mercado de financiamiento bursátil a empresas con expansión del 80% en el mismo periodo.
Por cierto, mañana es día de intervenciones de funcionarios hacendarios y, aunque no estará el secretario de Hacienda, Edgar Amador, tendrá una participación virtual subrayando el compromiso de estabilidad macro y, promoviendo la inversión como parte del Plan México de impulso económico.
DE FONDOS A FONDO
#Fintual… La plataforma chilena que opera en México como asesor de inversión registrado, permitirá que en México se puedan adquirir acciones de Space X de forma directa, una de las IPO más esperadas a nivel global. Con un clic, a través de la plataforma de Fintual, que en México es encabezada por Anahí Sosa, una persona puede invertir sin tanto rollo del perfilamiento y esas cosas. En las últimas semanas, Fintual se ha posicionado como plataforma con la oferta más amplia de acciones globales disponibles en México, con 12,700 activos entre acciones y ETF, que se incrementará a la par de las próximas salidas a bolsa en el mercado de EU, incluyendo Space X, cuya IPO se estima para la segunda semana de junio. Se lo comento porque más allá de lo que se aspire en el mercado tradicional, ha sido rebasada la barrera de acceso a mercados internacionales, de manera flexible, en pesos y con guía experta, pues sólo en esta plataforma el número de participantes se multiplicó por 9 en el último año, y cruzó el umbral de 2 mil millones de dólares procesados, un mercado tradicionalmente operado para el famoso “wealth Client”.
