ESTREÑIMIENTO
¿Es muy común o no el estar estreñido?
R. ¿Estreñimiento? Más que falta de fibra, es el estilo de vida. El estreñimiento es más común de lo que admitimos: afecta a una de cada cuatro mujeres y a uno de cada seis hombres mayores de 65 años. Y no, no basta con “comer más fibra”. La evidencia reciente muestra que el problema suele ser todo el patrón alimentario.
La fibra sigue siendo clave: los hombres deberían consumir 30 g diarios y las mujeres 21 g, pero la mayoría apenas llega a 16 g. La fibra insoluble (salvado, semillas, verduras) da volumen; la soluble (avena, frijoles, manzana) suaviza el tránsito. Ambas alimentan bacterias intestinales que ayudan a mantener la regularidad.
Pero hay más. Dietas ricas en plantas y estilo mediterráneo reducen hasta 20% el riesgo de estreñimiento, incluso sin aumentar la fibra. Aportan agua, grasas saludables y polifenoles que favorecen la motilidad intestinal. La hidratación también importa: quienes obtienen líquidos de agua, bebidas y alimentos tienen 46% menos probabilidades de estreñirse.
El enemigo silencioso son los ultraprocesados: por cada 10% extra de calorías provenientes de ellos, el riesgo sube 17 por ciento. Mucho azúcar, mucha sal, poca fibra y grasas que ralentizan la digestión.
ESTRELLAS MEXICANAS
Sr. Alfredo, como yo, usted debe recordar a las antiguas estrellas de cine mexicano, ¿por qué ahora eso no sucede, ya no hay Pedro Infante, María Félix, Dolores del Río, etcétera?
R. Porque el ecosistema cambió más rápido que la industria. En la época de oro, el cine mexicano tenía estudios, contratos largos y un público cautivo. Hoy, la fama es un carrusel: plataformas, series, redes sociales y algoritmos que coronan y destronan en semanas.
Además, el starsystem se fragmentó. Un actor puede ser famoso en TikTok, otro en Netflix, otro en cine de arte… y casi no se cruzan. La celebridad ya no es un pedestal, es un flujo.
La ironía: México tiene más talento que nunca, pero menos “estrellas permanentes”. La fama ahora es un proyecto de mantenimiento continuo, no un título vitalicio.
En el lugar de Pedro Infante, figura popular, carismática y transversal, los paralelos más cercanos serían Omar Chaparro o Eugenio Derbez en términos de alcance masivo, aunque en registros distintos. Ninguno canta rancheras, pero sí dominan el entretenimiento popular.
Para una figura del calibre de Dolores del Río, con elegancia, prestigio internacional y presencia en Hollywood, la comparación natural es Salma Hayek, que combina glamour, carrera global y producción propia.
En el espacio de Pedro Armendáriz, actor sólido, respetado y con presencia internacional, encajan Demián Bichir y Gael García Bernal, ambos nominados a los Premios Oscar y con filmografías amplias.
Y para el arquetipo de María Félix —belleza icónica, personalidad dominante, magnetismo absoluto— la heredera simbólica sería Eiza González, hoy la actriz mexicana con mayor presencia en Hollywood y una imagen pública poderosa.
La ironía: el cine mexicano ya no produce “dioses” como antes, pero sí exporta talento con una influencia global que aquellos gigantes nunca imaginaron.
