Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 24 de mayo de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

DERECHO E IZQUIERDO 

¿Siempre hubo un zapato izquierdo y uno derecho?

R. Le comparto que durante la mayor parte de la historia humana, los zapatos no distinguían entre pie izquierdo y derecho. Eran simples envolturas de cuero o fibras vegetales para sobrevivir al frío, las piedras y los caminos hostiles. Funcionaban, pero no abrazaban el pie: lo toleraban. Durante milenios, la comodidad no era prioridad; la durabilidad sí. En Europa, hasta bien entrado el siglo XIX, predominaban los llamados straights: zapatos totalmente simétricos. Se compraban dos iguales y, con el uso, cada uno se “amoldaba” al pie que le tocara. Elegancia, sí; ergonomía, no tanto. El cambio llegó alrededor de 1860, cuando los fabricantes empezaron a producir zapatos anatómicos, diferenciando izquierda y derecha. La revolución no fue tecnológica, sino conceptual: por primera vez se pensó en el pie como una estructura compleja que merecía un diseño específico. La industrialización hizo el resto, permitiendo fabricar pares idénticos, cómodos y accesibles. Así que no, no siempre tuvimos zapatos “correctos”. Durante miles de años caminamos con soluciones prácticas, pero genéricas. La idea de que cada pie merece su propio hogar es, en realidad, sorprendentemente moderna.

LOS OJOS

¿Cuál es un buen programa de mantenimiento para los ojos?

R. Cuidar los ojos no es un lujo; es una disciplina que los oftalmólogos repiten sin cansancio. Todo empieza con una revisión completa, ese trámite que tantos posponen y que detecta a tiempo lo que el ojo calla: glaucoma, cataratas tempranas o daños por diabetes. La herencia también pesa: muchas enfermedades viajan en familia y conviene saberlo antes de que aparezcan los síntomas. La alimentación ayuda más de lo que parece. Hojas verdes y pescados ricos en omega3 mantienen la retina en forma, igual que controlar diabetes y presión arterial, enemigos silenciosos de la visión. El sol tampoco perdona: se necesitan lentes que bloqueen casi todo el UVA y UVB. Y la higiene, sobre todo con lentes de contacto, evita infecciones serias. La vista se cuida con constancia, no con milagros.

EL PRIMER COLOR

¿Cuál es el primer color que ven los bebés?

R. Los bebés no llegan al mundo viendo un arcoíris. El primer color que perciben de manera fiable es el rojo, y este aparece apenas unas semanas después del nacimiento, cuando los conos retinianos que detectan las longitudes de onda largas comienzan a madurar. La pregunta inicia es de cómo se desarrolla la visión cromática. Al nacer la visión es borrosa y dominada por contrastes fuertes; el mundo es blanco, negro y gris.

• Primeras semanas: el rojo destaca primero porque los conos responsables de esa longitud de onda se desarrollan más rápido. Los bebés suelen fijarse más en objetos rojos o patrones de alto contraste.

• 2–3 meses: empiezan a distinguir otros colores como azul y amarillo.

• 4–5 meses: el verde se vuelve más claro para ellos.

• 5–6 meses: la mayoría de los bebés ya perciben casi todo el espectro de colores, aunque menos vívido que un adulto.

¿Y por qué el rojo primero? Porque los conos “rojos” maduran antes que los demás, enviando señales más claras al cerebro en las primeras semanas de vida.