Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 21 de enero de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin maquillaje

*DE LECHE

¿Por qué los humanos tenemos dientes de leche y cómo se compara esto con los animales?

R. Cuando un bebé sonríe y muestra esos primeros dientes diminutos, en realidad estamos viendo la primera fase de un sistema cuidadosamente diseñado para acompañar el crecimiento humano.

Los dientes de leche existen porque las mandíbulas de los infantes son demasiado pequeñas para alojar la dentadura adulta. Son una solución temporal, hecha a la medida de un cráneo en miniatura que todavía no ha terminado de formarse.

Estos dientes cumplen varias funciones esenciales. Permiten que los bebés y niños pequeños mastiquen alimentos sólidos mucho antes de que su mandíbula alcance el tamaño necesario para los dientes permanentes. Además, actúan como guías silenciosas: mantienen el espacio adecuado y orientan la erupción de los dientes adultos, que son más grandes, más resistentes y aparecen sólo cuando la estructura ósea está lista para recibirlos. Es un sistema que acompasa el crecimiento sin necesidad de que los dientes sigan creciendo una vez que emergen.

En el mundo animal, este patrón no es exclusivo de los humanos. La mayoría de los mamíferos —gatos, perros, primates— también tienen dos generaciones de dientes, un modelo llamado difiodontía, que les permite alimentarse al destetarse y luego pasar a una dentadura más fuerte.

Pero no todos siguen esta regla. Reptiles y peces reemplazan sus dientes de manera continua, como si tuvieran una fábrica interna siempre activa. Algunos roedores, en cambio, sólo tienen una generación.

Los mamíferos limitan el recambio porque sus dientes están altamente especializados: encajan con precisión para cortar, triturar o desgarrar. Y esa precisión, una vez lograda, no necesita reemplazos constantes.

*LA MÚSICA

¿Es bueno seguir sintiendo el amor por escuchar música a través de los años?

R. Es sano, muy sano. Escuchar o practicar música con frecuencia podría proteger el cerebro en la vejez. Investigadores de la Universidad Monash en Australia analizaron datos de más de 10 mil 800 adultos mayores de 70 años y encontraron una relación interesante entre música y salud cerebral.

Las personas que escuchaban música casi todos los días tenían una probabilidad aproximadamente 39 por ciento menor de desarrollar demencia en comparación con quienes escuchaban música sólo a veces, rara vez o nunca. Esto sugiere que la música podría actuar como una especie de ejercicio para el cerebro ayudando a mantener activas la memoria, la atención y las emociones.

Además de escuchar música, también tocar un instrumento, cantar o participar en actividades musicales podría ofrecer beneficios similares, porque exige concentración, coordinación y aprendizaje continuo. Aunque este tipo de estudio no prueba causa directa sí apoya la idea de incorporar la música como hábito regular, especialmente en la edad adulta mayor como parte de un estilo de vida que cuide el cerebro.

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