Lo que se está viendo

Desde esta primera muestra del espectacular nivel para estos playoffs de las Grandes Ligas, se pueden comentar varios puntos, de entrada: ¡que sigan con esa gran calidad!

Es también para de verdad solicitar formalmente a las partes involucradas —sindicato, dueños, negociadores, comisionado— la priorización de un acuerdo, en serio es impensable perdernos este maravilloso deporte con calendario completo para 2027, aunque sea por un “parón” el cual modifique el roll de juegos… para mal.

Estrictamente en el nivel de pelota, si a usted no le impresionó la inteligencia con la cual los Medias Blancas de Chicago resolvieron un durísimo escenario como el del estadio de Houston, con unos Astros bien peligrosos jugando como locales motivados —fruto de su liderato divisional resuelto en la última fecha—, realizando “el equipo Papal” lo necesario para borrar a los espaciales, igual con escoba, 21 años después de ganar su última serie de playoffs (una Serie Mundial para más lujo) precisamente en ese mismo escenario… hoy con nombre-patrocinador distinto.

Sin demeritar a los calcetines claros, la verdad otra serie de comodín está como para disfrutarse a detalle: esa visita de los Phillies de Filadelfia a un letal Bravos de Atlanta no era como para dejarse de lado, quizá el choque más parejo de esta instancia y no han quedado a deber nada: mañana seguramente habrá mucho philly cheesesteak en las tribunas y los de la campana —ahora como locales— echarán toda la carne a ese mismo asador.

El punto fino es como en ese segundo juego donde Atlanta como local podía liquidar, un error en el corrido de bases por parte de Bryce Harper era de esos como breaks para pensar en la eliminación del visitante, mayormente con el empate casi inmediato y la motivación vista con un Ronald Acuña Jr. al anotar, pero, oh, qué lindo es este juego del diamante donde nunca puedes dar por vencido a cualquier rival, por eso es un sufridero para algunos de quienes gustan apostar.

Hablando de ese tema en boga, en Brasil como país altamente fan de otro deporte (aunque sí juegan algo de buen beis), se armó el jelengue con el tema de las apuestas en el futbol local, incluso con amenazas de abandono de competencia por parte de equipos y unos alcances como para poner cara de sorpresa, por supuesto, contándolo muy a grandes rasgos y para dar pie a la siguiente pregunta con jiribilla:

¿Se imaginan ustedes al comisionado Manfred o cualquiera de su staff —debiendo ser alguien de alto nivel— saliendo a decir: “Aquí se acabó la apuesta institucional”?

Tienen un fortísimo socio estratégico, anunciantes a borbotones desde ese mundo (¿oscuro?), cuando por ahí varios fans cuestionan resultados “extraños”, preguntan si ahí seguirá como “un mal necesario”.