¿Estamos viendo los últimos?

Imposible fingir ignorancia con los comentarios cuando muchos, pero muchos, nos preguntamos si el Juego de Estrellas (ASG) de las Grandes Ligas —y sobre todo antes el Home Run Derby— tiene(n) sus días contados como una pausa en fecha cercana a la media temporada.

No es sólo por incordiar, es por lo visible desde este punto de vista compartido: el juego de anteayer, la verdad, fue soso para más de uno, quizá un poco deslucido y, sobre todo, el punto va en cuanto a la interrupción del calendario, con una consecuencia aún más fuerte…

Si se ha planteado la presencia del rey de los deportes en el calendario olímpico es para el verano (esa idea del invierno ya quizá no suene tan descabellada) y es completamente necesario contar con los superestrellas, efectivamente, la idea sería evitar ya esos candados actuales, pero, pero…

Caramba, esa negociación sindical actual no da luces, nosotros soñando acá con toda la mejor perspectiva mundial para nuestro queridísimo deporte, sólo que, pues, no dan tregua en esa negociación.

No es por desviar el tema del inicio, simplemente hoy no tenemos luces para algo tan, digamos, “dado por hecho” como el tener un calendario 2027 de Las Mayores, así de grave está la cosa, así de rudo está el panorama y es innegable la dificultad actual para llegar a un acuerdo para conformidad de las partes: dueños (30) y sindicato jugando en equipo.

¿Por qué se consideran concatenados estos temas? Porque, por mucho que el ASG se haya visto como una fiesta, bueno, ni siquiera tenemos hoy certeza de una posible cita el próximo 13 de julio en el histórico Wrigley Field de Chicago, así el drama.

Ok, es improbable, aunque el riesgo existe y esa falta de claridad pesa, impensable cuando ha sido un exitazo este año desde un muy agradable Clásico Mundial de Beisbol, inimaginable con el excelso nivel de pelota el cual estemos observando y, por último, y TAMBIÉN importante ineludible el pensar en el talento que viene en este Draft de primera firma en desarrollo.

Así podemos seguir enunciando factores, considerando todo aquello cuanto podría y no debería complicar, lo cierto es cómo incluso se está mencionando también esa nada sana injerencia desde el mundo de las apuestas: se metió hasta la cocina y hemos platicado cómo el sindicato de peloteros ya firmó su propio pacto, queriendo su propia… no, ya no rebanada, su propio PASTELOTE; eso, como bien sabemos, no es ningún buen augurio. 

La preocupación del título viene del —créanlo o no, queridos lectores— creciente “cansancio” expuesto por los peloteros a través de su representación gremial, incluso quejándose de desveladas y distancias.

Ya ni pensar en entronizaciones a futuro, hay para pensar (REZAR) en un primero de diciembre próximo, cuando lo que se anuncie no sea un terrible parón.