Beisbol robotizado

La Revolución Industrial, Julio Verne, Blade Runner, Alien, Elon Musk con SpaceX, Jeff Bezos con Blue Origin, todas las demás series futuristas (distópicas o no), la idea de cómo seremos reemplazados en nuestro trabajo o nuestras funciones, digamos, “cotidianas” por un robot, son como alguna pieza dentro del mosaico de un temor persistente desde esa llegada de las máquinas para realizar una labor por la cual el ser humano se había desempeñado anteriormente.

Quizá debimos “asustarnos a tiempo” cuando los boletos de acceso a cualquier espectáculo o servicio ya nos los entregaba un sistema automatizado o quizá no, siempre pensando en un futuro donde toda esa tecnología nos haga por fin vivir en un entorno limpio, con los animalitos corriendo entre las plantas, ¡ajá, claro!…

Probablemente debimos pensarlo más cuando ya no tenías que ir por el DVD para ver una película en casa y ya podías ver ese mismo filme nada menos que con algo impensable antes: con tu teléfono.

Hoy parece —sin SkyNet de por medio— como si los sistemas tuvieran la razón y a estos sufridos hombres con careta, peto y uniforme negro los podrían suplir las máquinas para una función histórica dentro de nuestro beisbol: “cantar” (decretar) cuál lanzamiento es bola y cuál es strike.

A eso estamos acostumbrados: un señor respetable (al menos al inicio del juego) es quien dicta “qué sí y qué no” entró de entre las pichadas a la zona de strike; se lee fácil, pero… hay que estar ahí para darles su mérito a esos caballeros, pues, aunque les gritemos linduras cuando hay inconformidad, es de gente grande aguantar esa presión de los equipos, de la tribuna y mucho más de los medios/redes sociales.

Si ya en sí la tecnología los está exhibiendo en sus fallos, Grandes Ligas ha cometido una verdadera tontería implementando de esta manera baladí un sistema ABS, donde les están pegando con todo a los umpires y esto sí engendra un riesgo terrible: a ver si no tenemos hasta “doble huelga” con peloteros y TAMBIÉN umpires yéndose al paro.

Tanto dinero, tanta tecnología y aparece esta desafortunada manera de implementar una originalmente buena idea, sumado a la “batalla por los sueldos” complementándose para generar una especie de tormenta perfecta como una complicación innecesaria y evitable para el beisbol.

El rey de los deportes vive una etapa exitosa incluso en un plano internacional donde emocionan los Olímpicos de Los Ángeles 2028 como para estarse dando un tiro en el pie poniendo en riesgo a quienes, sencillamente, no deberían ni ser señalados si un juego de pelota transcurre de manera adecuada.

No es solamente si CB Bucknor falla en 20 “llamadas” de bolas y strikes en un solo juego, es pegarle a la certeza misma del juego que nos fascina: ¡ojo!, comisionado Manfred, no todo es el billete.