Compromisos por Guerrero

El estado de Guerrero es un desafío extraordinario para México. Concentra en grado extremo todas las deformaciones del país: pobreza, desnutrición, limitado acceso a la salud, pésimo desempeño educativo, aislamiento poblacional, cacicazgos, corrupción, inseguridad, ...

El estado de Guerrero es un desafío extraordinario para México. Concentra en grado extremo todas las deformaciones del país: pobreza, desnutrición, limitado acceso a la salud, pésimo desempeño educativo, aislamiento poblacional, cacicazgos, corrupción, inseguridad, violencia y, como quedó en evidencia hace seis meses en forma brutal, una extendida presencia del crimen organizado, infiltrado en el poder público.

La fragmentación del tejido social y la descomposición del entramado legal e institucional en esta entidad son producto de una larga historia de abandono, saqueo, abusos e impunidad. En buena parte de su territorio impera literalmente la ley de la selva. La miseria humana, la ausencia de instituciones y el dominio de la fuerza conforman un escenario de barbarie y desolación que, por decir lo menos, resulta vergonzoso e inaudito en pleno siglo XXI.

Guerrero requiere un proyecto integral y sostenido de reconstrucción que, por supuesto, no será resuelto con las próximas elecciones, pero lo cierto es que la renovación legal y pacífica de los Poderes locales y los gobiernos municipales es una condición absolutamente indispensable para iniciar dicho proceso de reconstrucción. El compromiso firme y claro de los actores políticos y sociales a favor de la vía democrática debe ser el punto de partida para la formación de consensos en torno a las exigencias básicas y los cambios estructurales que, en el corto plazo, permitan generar seguridad pública y gobernabilidad, y en el mediano plazo hagan viable un modelo de desarrollo integral, incluyente y sustentable. Esto supone priorizar la atención a las poblaciones y comunidades situadas en las regiones de Tierra Caliente, la Montaña, Costa Grande y Costa Chica, donde la pobreza, la marginación y la violencia alcanzan los niveles más extremos.

Creo que para ello Guerrero necesita una verdadera opción de izquierda democrática; y quien la representa, en mi opinión, es Beatriz Mojica, cuya trayectoria no sólo acredita honestidad y genuino compromiso con los grupos más vulnerables, sino también la formación académica, la mesura política y la visión de gobierno necesarias para impulsar una transformación estructural de largo aliento.

Pero por encima de las preferencias de cada quien, lo primero y más importante es garantizar la celebración de elecciones y el derecho al voto, mediante la conformación de un frente plural ante los grupos que buscan impedirlo, así como la construcción de un acuerdo entre todos los partidos y candidatos, con la concurrencia de las organizaciones democráticas de la sociedad y el gobierno de la República, a través del cual se reafirme el compromiso común a favor de la legalidad y la gobernabilidad, y se defina una agenda de reformas y políticas públicas para el desarrollo y el bienestar de los guerrerenses.

                *Socio Consultor de Consultiva    

                abegne.guerra@gmail.com

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