Un problema llamado Martha
Más de uno asegura que buscará de nuevo la coordinación de su bancada.
La diputada Martha Ávila se convertirá en un problema para Morena en Donceles, toda vez que en septiembre concluirá su presidencia en la Mesa Directiva, y le tienen que abrir un espacio decente en la bancada guinda.
Y es que el fallecimiento de su suplente, Yolanda Cruz Pérez, en marzo pasado, le cierra las puertas en el Gobierno de la Ciudad de México, a donde aspiraba irse al término del año legislativo; si se va dejaría su curul vacante, pues ya no hay quien la supla.
Aunque a Morena no le afectaría gran cosa, pues tienen mayoría, de ninguna manera dejarían un espacio legislativo, por lo que Ávila tendrá que quedarse, sólo falta es ver dónde lo hará, pues ni siquiera preside una comisión.
Por eso más de uno asegura que buscará de nuevo la coordinación de su bancada, debido a que Clarita Brugada decidió que no repitiera, para que desde el Congreso no le fuera a empañar sus decisiones.
Aunque en realidad la recomendación de bajarla vino de Tomás Pliego, a quien por alguna razón la jefa de Gobierno escucha. Por eso Martha no encabeza su grupo.
Si bien Pliego pidió que no repitiera como coordinadora, para no generar un cacicazgo legislativo, pues hubiera sido su tercera vez, también lo hizo porque traía acuerdo con Martí Batres para dar esa posición al grupo del entonces diputado local, Carlos Hernández Mirón.
No todos los guindas estaban de acuerdo con la decisión, y amenazaron con lanzar sus propios candidatos a la coordinación y vicecoordinación, Batres y César Arnulfo Cravioto obviaron las reglas de votación, para anular a los rebeldes.
Los integrantes de la fracción podían votar solamente una vez, ya sea para coordinación o vicecoordinación, lo que garantizaba que al menos dos grupos se quedaran con una posición, pero abrieron la puerta para que todos votaran al parejo las dos opciones, lo que inclinó la balanza.
Ya en esas condiciones, los moderados propusieron la inclusión de Yuriria Ayala como número dos, por lo que pidió del visto bueno de a Brugada la oportunidad, pero la jefa de Gobierno respondió que ella no se metería.
Claro, la jefa no sabía que todos habían visto ya un whats donde ella sugería que le dieran esa posición a Adrián Rubalcava, cuya única diputada era Brenda Ruiz, quien ni de Morena era, lo que encabritó a varios.
Fue así como la posición recayó en Xóchitl Bravo, quien ha tenido que batallar para la unidad del grupo, ya que Martha jamás ha dejado de atacarla, pues en septiembre quiere de vuelta esa silla.
Incluso se comenta que Ávila pidió el apoyo de algunos diputados, y a cambio les ofreció sumar 50 mil pesos más a sus ingresos mensuales. Dicen que cuando el chisme llegó a Bravo, ésta dobló la apuesta y frenó a su compañera, quien seguirá empujando para no quedar volando.
Parece que los morenistas tendrán que lidiar con un problema llamado Martha.
CENTAVITOS
El que sigue escondido por los rincones, temeroso que alguien lo vea, es Carlitos Cervantes Godoy —el no sobrino de Ernestina Godoy— el supuesto guardián del centro de la capital. Como máxima autoridad del Centro Histórico, Carlitos tendría que haber limpiado de ambulantes y basura, pues la capital es una joya turística. En lugar de ello, los vendedores se multiplican como los panes, y ya no sólo están en las calles aledañas; ocupan plácidamente Reforma, Chapultepec, la Alameda Central, Bellas Artes ¡y ahora hasta la explanada de Santo Domingo! ¡Qué bueno que el no-sobrino iba a ser la solución mágica en la zona, que si no!
