Se le cuela Ebrard a Claudia

Una de las primeras llamadas que Clara Brugada recibió después de ser nominada candidata de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, fue del excanciller Marcelo Ebrard. Quien fuera una de las corcholatas presidenciales de la 4T, se congratuló con la ...

Una de las primeras llamadas que Clara Brugada recibió después de ser nominada candidata de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, fue del excanciller Marcelo Ebrard.

Quien fuera una de las corcholatas presidenciales de la 4T, se congratuló con la exalcaldesa de Iztapalapa, de que hubiera sido ella y no Omar Hamid García Harfuch, quien representará a Morena en los comicios de 2024.

En reciprocidad, Brugada invitó a Ebrard a sumarse a su proyecto y le ofreció espacios para su equipo en la campaña, y ya comenzaron a llegar.

Ambos tienen una vieja relación, pues Clara fue procuradora social con Marcelo cuando fue jefe de Gobierno del DF, y que gracias a él ella pudo gobernar Iztapalapa, pues desde su administración volcó todos los recursos público para que ganara.

El excanciller tenía especial interés en esa demarcación, pues quería acabar con el grupo de René Arce, quien llevaba varios años controlando ese territorio, y le había jugado las contras desde la delegación y, a través de su hermano Víctor Hugo Círigo, en la Asamblea Legislativa.

La candidata de Arce era Silvia Oliva, pero en el proceso interno se metió Andrés Manuel López Obrador, entonces Presidente legítimo, y en plena plaza pública ungió a Rafael Acosta Juanito como candidato del PRD, a condición de que, al ganar, le dejara el lugar a Brugada.

Fue Marcelo el que operó para que se ganara la elección y, posteriormente, para convencer a Juanito de dejarle el lugar a Clara, pues el ganador ya se había enamorado de la silla y no quería irse, por lo que le hicieron una oferta que no pudo rechazar.

Le sacaron los expedientes de su familia, que no eran precisamente los más limpios, además de ofrecerle una verdadera fortuna: se dijo entonces que le dieron cinco millones de pesos, aunque quienes operaron el tema afirman que en realidad fueron diez.

Además, cuando Clara fue funcionaria en el gobierno de Ebrard, tejieron una excelente relación. Incluso ya se dejó ver el exdiputado Carlos Candelaria como parte de la avanzada del excanciller.

Seguramente la noticia no debe tener nada contenta a Claudia Sheinbaum, que contrario a lo que se pudiera pensar, no ha podido restaurar las heridas con quien fue su principal rival en la lucha por la candidatura presidencial.

Y es que, a pesar de que Ebrard no se ha dignado a levantarle la mano, ya se le coló en la capital del país, donde tendrá una misión activa en la campaña de la 4T, con todo lo que ello signifique.

Para echarle más leña al fuego, al igual que el excanciller, se quieren colar otros personajes como Ricardo Monreal, y hasta el tristemente célebre René Bejarano, que buscan acomodar sus fichas en las alcaldías y las diputaciones.

Y es que, como vieron que el bastón de mando es de juguete, todo mundo quiere aprovechar.

CENTAVITOS…

Lo que no pudo hacer Adrián Rubalcava, que era detonar desde adentro la alianza opositora, lo quiere concluir su amada Sandra Cuevas, alcaldesa en Cuauhtémoc, quien de plano pintó raya con el PRI, PAN y PRD, y anunció su Operativo Diamante para evitar que “algún político oportunista” pise las calles de esa demarcación. Sandra viola la Constitución, que garantiza a todo mexicano transitar por cualquier parte del país sin ser molestado. También violaría el derecho de los ciudadanos a conocer la oferta política de quienes buscan representarlos y el derecho de los políticos a promoverse. Parece que el amor por Rubalcava no sólo le afectó el corazón, sino la razón.

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