A menos de un año de las elecciones, el PRD de la Ciudad de México por fin soltó amarras y dio a conocer su ruta electoral, que arrancará el próximo sábado con recorridos por las 16 alcaldías para reactivar a su militancia.
En un desayuno con reporteros, la dirigencia estatal del partido, integrada por Karla López, Luz Rocha, Polimnia Romana Sierra, Rocío Sánchez y Sergio Galindo, dejaron en claro que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó que les dieran posesión del partido y presentaron las pruebas.
En junio de 2024, el PRD perdió su registro por no haber alcanzado 3% de la votación nacional, aunque en algunos estados —entre ellos la CDMX— sí obtuvo esa cifra, por lo que sobrevivió como partido local.
Cuatro meses después, Nora Arias —que en ese tiempo se ostentaba como presidenta— decidió, unilateralmente, registrar un nuevo PRD, pero sus compañeros la impugnaron porque, al momento de hacer el trámite, ya no era dirigente; un mes antes había rendido protesta como diputada local.
Los estatutos del sol azteca son muy claros: quien presida el partido no puede acceder a ningún cargo de elección popular, so pena de que, en el momento que asuma, automáticamente dejará de ser dirigente; justo eso pasó.
Desde finales de 2024 inicio una larga cadena impugnativa que llegó a la Sala Superior del TEPJF —máxima autoridad electoral—, que el 26 de febrero del año pasado avaló el dictamen del Instituto Electoral capitalino, donde desconocía a Arias como presidenta.
Pero los magistrados pidieron al IECDMX revisar si existían nuevos elementos que pudieran modificar su decisión; no hubo nada distinto y volvieron a fallar en contra de la diputada, que impugnó otra vez.
El caso se alargó hasta el pasado 15 de mayo, cuando la Sala Superior dictaminó que el registro del PRD CDMX quedaba firme y que Nora del Carmen Bárbara Arias Contreras no tenía ninguna legitimación para ostentarse como presidenta.
La resolución —presentada en la conferencia— es inatacable, por lo que ya no hay manera de que la diputada sea presidenta, aunque ella se siga promoviendo como dirigente legítima.
El problema es que ni ella ni sus voceros han presentado prueba alguna de sus dichos; se concentran en insultar y descalificar a magistrados y dirigentes, exigiendo incluso que el Instituto Electoral no les dé las prerrogativas y la devuelva a la Tesorería, lo cual no prosperó.
Y es que, en diciembre, los consejeros electorales se reunieron con los secretarios de Finanzas, Juan Pablo de Botton, y de Gobierno, Arnulfo Cravioto, para analizar el tema, pues es una situación inédita; no hay antecedente de algo igual.
Se concluyó que el dinero es del partido y no puede ser devuelto, aunque Arnulfo —sucio como es— presiona por su cuenta a jueces y magistrados para retardar la entrega, situación denunciada ayer por los perredistas.
Como es su costumbre, el secretario de Gobierno, en lugar de tender puentes, los dinamita por sus intereses personales en GAM, donde en 2024 quiso ser candidato y fue derrotado por Janecarlo Lozano.
Como creen que el exalcalde Víctor Hugo Lobo está atrás del nuevo PRD —lo cual está claro—, Arnulfo prefería a Nora y no a él en el partido; no se le hizo.
CENTAVITOS
Por cierto, si en verdad la diputada dice amar al PRD, no se entiende que pida que lo maten de inanición dejándolo sin dinero. Parece que ahora que perdió prefiere que lo destruyan: si no es mío, no será de nadie. ¿Si en serio se cree la presidenta, qué hará sin el dinero?
