La pesada carga de Clara

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

En el gabinete de Clara Brugada tienen claro que si la jefa de Gobierno ha incumplido con sus promesas de campaña, es por la gran descoordinación que hay entre sus áreas, y todo porque a la doña le dio por empoderar a sus consentidos.

Las dependencias tienen los cables cortados entre sí, provocando la falta de atención a los asuntos de interés de la Reina de Ajolotitlán, como las utopías y líneas de cablebús, congeladas desde hace tiempo.

Los ineficientes son muchos, pero habría que destacar a Tomás Pliego, que como secretario de Atención Ciudadana invierte todo su tiempo en llevar y traer chismes de sus compañeros, y Raúl Basulto, secretario de Obras, que dicen se siente vicegobernante.

A Tomasito sus tramas no lo dejan trabajar —actividad a la que. por cierto. no es muy afecto—, pues prefiere estar desde su oficina grillado a los demás, sobre todo quienes no son del ala dura de Morena, ya que para él sólo obradoristas auténticos merecen estar en el equipo.

Su falta de operación y la fobia al territorio, han impedido que las principales obras de su jefa se realicen. Su chamba es atender las inquietudes ciudadanas, pero prefiere elucubrar que salir a la calle a trabajar.

Pero no está solo, pues Basulto le hace segunda; siente que no tiene por qué dar explicación alguna a los vecinos, que únicamente quieren información sobre los proyectos oficiales.

Raulito cree que no tiene por qué hablar con la pelusa, y que su principal labor es ser dama de compañía de Brugada, placearse con ella por todos lados y salir en las fotos.

Y cómo no se va a creer que está fuera de todo alcance, si es el hombre de los contratos millonarios para el Ayuntamiento, y lo identifican como el recaudador de todas las confianzas de su jefa.

Es parte del Grupo Iztapalapa, consentidos de Clara, que incluso pelean entre ellos ante la nula coordinación de las áreas gubernamentales y falta de evaluación de sus acciones.

Por eso el de Brugada es un gobierno de ocurrencias, sin líneas claras, ya que ni siquiera ha podido sacar el Plan General de Desarrollo de la CDMX, que lleva cinco años de retraso.

A Obras no le importa lo que piense la gente, a pesar de que lo único que pide es información de lo que se quiere hacer en sus comunidades. Como Raulito ni los ve ni los oye, vienen las manifestaciones, cierre de calles y amparos; eso tiene todo parado.

Por si fuera poco hay que agregar el factor Arnulfo Cravioto, que agarra la Secretaría de Gobierno como oficina de propaganda de Morena, en lugar de hacer su chamba de mantener la ciudad caminando bien.

Si de por sí Arnulfo y Pliego son limitados, la soberbia de Basulto es algo con lo que Brugada tiene que cargar, por ser el proveedor de Ajolotitlán. 

Así cómo va cumplir sus promesas.

CENTAVITOS

Como que los naranjas se han sordeado con los señalamientos de que el senador Luis Donaldo Colosio Riojas, en su afán por ser candidato en Sonora, ha tejido alianzas con rancios panistas como el exgobernador Guillermo Padrés, cuya plebe ha comenzado a invadir al MC local de esa entidad. Si Donaldo quiere pelear por la tierra de su padre, no debería dejar que un desprestigiado como Padrés se le arrime. Se ve que el chaval no conoce el estado donde fue registrado, pero en el que nunca ha vivido, pues ya permitió que lo infiltre la pelusa sonorense, ocasionando una escandalosa desbandada naranja. Colosito es muy joven como para andar ya con esas mañas, ¿no?. Habrá que ver si es incitativa de él o del perverso Dante Delgado.