MC, los verdaderos esquiroles

Dante, exgobernador del PRI en Veracruz siempre ha sido aliado de López Obrador y en las pasadas elecciones rechazó cualquier alianza opositora, pues su intención fue restarle votos al PAN.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Refugio de expriistas y ex perredistas, empezando por Dante Delgado y por su dirigente, Jorge Álvarez Máynez, Movimiento Ciudadano se vende como la opción joven del espectro político, aunque en realidad son esquiroles del gobierno.

Dante, exgobernador del PRI en Veracruz —donde fue procesado por corrupción—, siempre ha sido aliado de Andrés Manuel López Obrador y en las pasadas elecciones rechazó cualquier alianza opositora, pues su intención fue restarle votos al PAN.

Aunque el líder vitalicio de MC presume haber obtenido 10% de la votación, no dice que esos votos llegaron por un excelente marketing político; el fosfo fosfo impactó en los jóvenes, pero el partido sólo ganó uno de los 300 distritos del país.

Su negativa a sumarse a una alianza opositora ayudó a López Obrador a conseguir su plan C para apoderarse del Congreso y modificar la Constitución a su antojo, sin importar que con ello desmantelaría el país; sin MC, Morena no lo hubiera logrado.

Bastaba que los naranjas encabezaran las candidaturas donde eran fuertes para ganar con apoyo de la oposición, y que ayudaran a los aliancistas a derrotar el oficialismo en otras zonas para evitar la destrucción del país.

Y ni qué decir de Álvarez Máynez, cuya moral elástica le dio para iniciar en el PRD como regidor en Zacatecas y Guadalupe, a partir de 2003, hasta que en 2010 se fue al Panal, donde, con ayuda del PVEM y el PRI, fue diputado, brincando oficialmente al tricolor.

En 2012 , ya como priista, se convirtió en uno de los principales promotores de la campaña de Enrique Peña; en 2013 voló a MC, donde fue candidato presidencial y hoy es el dirigente.

Ahora que se presenta un rápido desgaste de Morena en el poder, MC sigue en las mismas y no apoya la posición de Alejandro Alito Moreno, de que si la oposición no va en bloque en 2027, ya ni preocuparse de 2030; si no frenan a la 4-T en el Congreso, no habrá país al final del sexenio.

Y es que si el oficialismo obtiene la mayoría en San Lázaro será todo para los que no comulguen con los guindas, que serán partido único. Por esa razón PAN, PRI y MC deben ir juntos al menos en las diputaciones.

Sobre los gobernadores, alcaldes y congresos locales pueden pelear si quieren, pero en la Cámara no, porque no habría vuelta atrás. Apenas el PAN amenazó con poner fin a toda alianza con el PRI. ¿Entonces cómo le harán para ganar en Nuevo León y Chihuahua, por ejemplo?

A MC tan no le preocupa el país que prefiere arropar a experredistas como Amalia García y Alejandra Barrales. O a expriistas como Claudia Ruiz Massieu e Ivonne Ortega.

Están muy cómodos en su papel de esquiroles.

 

 

CENTAVITOS

A quien le llueve fuerte en su milpita es a Javier López Casarín, que cada día suma nuevos enemigos —internos y externos— que le reprochan su trabajo. El alcalde de Álvaro Obregón arremetió el reciente fin de semana contra la diputada panista Liz Salgado, a quien acusó de espiarlo porque denunció la prepotencia de su equipo de seguridad y el tipo de vehículo en que se transporta el funcionario. En respuesta, Salgado le dijo que no hace falta espiarlo, pues tan es evidente su falta de resultados, que hasta su propio equipo lo reconoce. Amén del pleito, Javier tendría que cuidarse, pues Liz heredó el equipo que armó con su jefe, el desaparecido Leonel Luna, y que en 2021 fue vital para que la panista Lía Limón ganara la alcaldía. Y como Lía se lanzará otra vez a la alcaldía, la cosa se pone fea para el alcalde.