Mancera, candil de la calle
Llamó a sus colegas a destinar los ahorros del Senado a la reconstrucción de casas
En su primera conferencia de prensa oficial como coordinador de los senadores del PRD, Miguel Ángel Mancera llamó a sus colegas a destinar los ahorros del Senado a la reconstrucción de casas y escuelas en el país.
El senador pidió que lo ahorrado por las políticas de austeridad en la Cámara alta no caiga en la bolsa general de la Tesorería de la Federación, sino que el 70 por ciento se destine a reconstruir casas habitación y el otro 30 a planteles escolares.
Eso suena muy bonito, pues Mancera es un gran conocedor de la problemática surgida a raíz de la tragedia causada por el sismo del 19 de septiembre de 2017, que, por cierto, está a una semana de cumplir su primer año.
El exjefe de Gobierno capitalino se llena la boca al hablar en favor de las causas de los damnificados a los que, por cierto, abandonó en la Ciudad de México y todo por sus aspiraciones políticas personales.
Todo mundo recuerda que luego del terremoto, Mancera se refugió con su equipo en las segurísimas instalaciones del C-5, desde donde dio seguimiento al rescate de las víctimas, desoyendo las voces que lo aconsejaban salir a la calle a atender a la población.
Organizó conferencias cada día, en las que aparecía bañadito, perfumado y hasta se mandó a hacer chalecos nuevos con su nombre grande, para aprovechar la cobertura mediática de la tragedia y promoverse para la candidatura presidencial del Frente de partidos.
Mientras, ciudadanos y rescatistas pasaban días sin dormir ni bañarse, en busca de probables víctimas.
Bajo su coordinación la ayuda se perdió, se hizo cada vez más lenta y cometió pifias imperdonables como crear una Comisión para la Reconstrucción, que dejó en manos de
Ricardo Becerra, quien en noviembre de 2017 llegó ebrio a una reunión con damnificados.
En esos meses Mancera jugó con su posible nominación presidencial y anunció que se iría, pero dejaría en marcha la reconstrucción de la capital. Cuando en diciembre fue bajado de fea forma de la candidatura por Alejandra Barrales, reculó y dijo que se quedaba.
Quiso vender un discurso en el que —según él— prefería quedarse hasta el final de su mandato al frente del Gobierno de la CDMX, para sacar adelante a las víctimas del terremoto, que ese era su compromiso y lo cumpliría hasta el final.
Por supuesto que nadie le creyó y unas cuantas semanas después anunció que siempre no se quedaría, que se iría como senador plurinominal por el PAN de Chiapas. Dejó un tiradero con la reconstrucción que, a un año de distancia, aún continúa.
Por eso, ahora que sale con una conferencia en el Senado y se quiere lucir pidiendo que los ahorros de la Cámara alta se etiqueten para la reconstrucción en el país, más de uno lo llama al menos cínico, pues cuando él era jefe de gobierno y pudo redirigir fondos, no lo hizo.
El exjefe de Gobierno no tiene la menor autoridad moral para hablar del tema; en una de esas ni siquiera para hablar a nombre del PRD, partido del que recibió todo y al que llevó a la derrota; es más, al que ni siquiera se quiso afiliar.
CENTAVITOS… Y hablando de Mancera, la que anda más que encabritada con él es la diputada local Nury Ruiz Ovando, debido a que el exjefe de Gobierno votó a favor de darle licencia a Manuel Velasco para que regresara a Chiapas como gobernador. ¿Qué tiene que ver Nury en el tema?, pues que es chiapaneca de nacimiento y tiene un gran capital político no sólo en Iztapalapa, sino en tierras chiapanecas, donde su familia tiene varios liderazgos. A ver si no, desde aquellas tierras, le empiezan a armar su fiestecita a don Miguel.
