Invita Clara a grafitear la CDMX

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Bajo el argumento de que quienes llenan de grafitis la ciudad sólo ejercen su libertad de expresión, Clara Brugada dijo que esta actividad será permitida siempre, y criticó a la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, por sancionar a quienes pintarrajearon su alcaldía.

Hace unos días, Alessandra ordenó a la Policía Auxiliar detener a dos sujetos que hacían pintas pro cubanas en la sede de Cuauhtémoc, que cuenta con una declaratoria de Patrimonio Cultural Urbano de Valor Artístico, emitida por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Tras ser presentados ante el Ministerio Público, los sujetos fueron puestos en libertad por órdenes de un mando policiaco. Este hecho fue aplaudido por la jefa de Gobierno, quien dijo que su administración es tolerante con quienes grafitean inmuebles públicos.

Brugada aprovechó para anunciar que —por sus enaguas— destinará recursos públicos para hacer nuevas esculturas de Fidel Castro y el Ernesto Che Guevara, que Alessandra removió el año pasado porque no contaban con los respectivos permisos.

La jefa de Gobierno no pidió permiso ni preguntó a los capitalinos si quieren tener esas estatuas en sus calles, o si preferirían que esos recursos se destinaran a seguridad, transporte, bacheo o agua potable, por ejemplo.

Independientemente de que la doñita no consulte a sus gobernados si están de acuerdo o no, lo que sí debería saber es que dañar inmuebles históricos es delito y está en la ley. Si no le gusta, debería enviar una reforma al Congreso para derogarla.

Mientras tanto, tendría que ser la primera en respetarla, pues algunos delincuentes comienzan cometiendo delitos menores, y como no tienen consecuencias legales, se les hace fácil escalar sus ilícitos hasta convertirás en grandes delincuentes. 

Pero más grave aún es que, siendo jefa de Gobierno y teniendo un equipo que la asesora, Brugada ignore que la delincuencia organizada utiliza precisamente los grafitis como mensajes para sus cómplices, incluso para señalar inmuebles que pueden ser robados, por ejemplo.

Por donde se vea, es un desacierto la declaración de la reina de Ajolotitlán, pues en los hechos está llamando a los radicales a que agarren de lienzos todas las paredes de la capital, que a fin de cuentas incluso la Policía los van a proteger.

Eso sí, asegura que pueden pintar lo que quieran y donde quieran —total, ella ya puso la muestra con sus ajolotes morados—, pero no cometer actos de violencia, porque ahí sí les caería la ley. Pues cuando embozados pintan, roban y dañan mobiliario, no los toca ni los persigue.

Bueno, ni aunque apaleen a sus nobles policías, que asisten a las marchas grafiteras con la orden de no defenderse y menos responder una agresión. Su llamado al grafiti es un mal ejemplo a la ciudadanía y una muestra de que no sabe ejercer un gobierno.

CENTAVITOS

Por cierto, a pesar de que luego de cada marcha los ciudadanos ven con rabia y frustración que los integrantes del llamado bloque negro o demás punketos huyen impunemente después de cometer sus fechorías —más allá de las pintas—, al interior de la Secretaría de Seguridad Ciudadana dicen que eso de que se van sin un rasguño es un decir, pues ya lejos de las cámaras y del evento, más de uno recibe una calentada que los hace pensar antes de volver a marchar. Ya sea por el temor a que los vuelvan a agarrar, o porque están tan lastimados que ya les cuesta caminar. Obviamente nadie lo reconocería oficialmente.