Claudia y El Caballero de la Noche
Se entiende que García Harfuch haya buscado cubrir a quien le ha dado la oportunidad de crecer.

Adrián Rueda
Capital político
Poniendo su capa por delante, Omar Hamid García Harfuch quiso blindar a Claudia Sheinbaum —su jefa— de la polémica entrega al gobierno de Estados Unidos de 29 delincuentes de alto perfil, que eran del interés de la administración de Donald Trump.
Se entiende que, en un afán de quererle quitar responsabilidad a Sheinbaum por la expulsión del país de ese grupo de criminales, García Harfuch haya buscado cubrir a quien le ha dado la oportunidad de crecer políticamente.
En conferencia ofrecida por el Gabinete de Seguridad, a raíz de esa no-extradición de 29 mexicanos, Batman —como coloquialmente llaman al jefe policiaco— dijo que la decisión de entregar a esas personas a EU fue tomada sin la participación presidencial.
“En esta decisión no tiene nada que ver la señora Presidenta”, aclaró Omar Hamid, después de que especialistas en derecho cuestionaron la extradición de connacionales, dejándolos a merced de un país que, incluso, puede condenarlos a muerte.
¿El Caballero de la Noche quiso decir que, en una decisión de la máxima importancia para el país, la Presidenta ni siquiera fue consultada, y que lo decidió por su cuenta el Gabinete de Seguridad?
Entonces flaco favor le hace a su jefa, porque sería increíble que una decisión de tal envergadura la hayan tomado los empleados y no la inquilina de Palacio. Por supuesto que Omar Hamid es un funcionario de todas las confianzas de Claudia, pero patinó.
Su intención era buena, luego de las maromas que estaban dando el fiscal Alejandro Gertz Manero y los secretarios de Defensa y Marina para intentar justificar la entrega de 29 mexicanos, sin menoscabo de las leyes nacionales.
El fiscal y compañía intentaron explicar que no se trató de una extradición, y que solamente fueron presentados ante las autoridades estadunidenses, después de solicitar durante años la presencia de esas personas en su territorio, donde serán juzgadas.
Tratando de abonar a la justificación, el propio García Harfuch dijo que contaba con información de que los jueces pretendían liberar a varios. Puso en duda que los juzgadores tuvieran esa facultad; se armó otra andanada contra el Poder Judicial, sin prueba o denuncia alguna.
Pero Batman no tardó en recibir la respuesta de la ministra Norma Piña, titular del Consejo de la Judicatura Federal, en defensa de jueces y magistrados. Le recomendó —como lo hace la Presidenta cuando es cuestionada en las mañaneras— que, si tiene pruebas, presente las denuncias.
Parecía una buena intención, pero no terminó muy bien: en síntesis, el gobierno aceptó que México no puede hacer justicia y que prefiere que a los delincuentes los castigue otro país.
Lo malo es que el tema se presenta luego de que Claudia no pudo imponer a sus propios senadores a Nashieli Ramírez como presidenta de la CNDH y de que los mismos legisladores frenaron su iniciativa para eliminar el nepotismo en 2027, por ejemplo.
Si de por sí su autoridad estaba en duda ante la opinión pública, lo que menos necesitaba era que su propio equipo asegurara que no la consulta en temas vitales para el país.
CENTAVITOS
Igualito que en el Senado, donde aspirantes a jueces y magistrados fueron rasurados para que en la tómbola salieran personajes ligados a Morena y al exministro Arturo Zaldívar, en el Congreso de la CDMX hicieron exactamente lo mismo. La 4T se está atascando, sin importar que con ello ensucien más —si es que eso se puede hacer— la elección de quienes impartirán justicia a partir de junio.