Clara orquestó el golpe a Lobo

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

A estas alturas está claro que detrás del golpe político contra Víctor Hugo Lobo Román, que provocó la salida de su hijo del Congreso de la Ciudad de México, está el gobierno de Clara Brugada.

Porque la reincorporación de Gerardo González a su curul, que desde 2024 le había dejado a su suplente, Víctor Hugo Lobo Rodríguez, requirió de una operación más allá del legislador.

Aunque su petición es legal, González no tiene el talento ni el valor para haberlo hecho solo, por la sencilla razón de que siempre fue un empleado de Lobo padre, quien lo puso ahí como un Juanito, o sea, una pieza desechable.

Pero sorpresivamente Gerardo se rebeló para reclamar el lugar, porque —dicen— necesitaba dinero y había dejado de recibir el apoyo de su patrón. Y a lo mejor es cierto, pero de ahí a que se atreviera a desafiarlo dejando fuera a su hijo, es muy distinto.

Al consumar su traición, sabía perfectamente que su exjefe no se la iba a perdonar, por lo que necesitaría apoyo logístico y económico; lo obtuvo. El tema es que en adelante lo va a seguir necesitando, pues seguramente su vida va ser muy movida.

González fue la víctima perfecta que los enemigos de Lobo eligieron para asestarle el golpe, pues es un tipo de perfil muy bajo, sin fuerza y políticamente desechable, que va depender absolutamente de quienes lo embaucaron en la aventura.

Porque la jugada no habría prosperado, de no ser por la acción conjunta entre el alcalde Janecarlo Lozano y el secretario de Gobierno, César Arnulfo Cravioto, pues ambos buscan controlar la GAM, y el exdelegado les estorba.

Ni modo que Cravioto —supuesto responsable político de la ciudad—, diga que él no sabía nada, pues sería como reconocer que cualquiera se lo puede brincar cuando le dé la gana, que por lo demás no sería tan increíble.

A Janecarlo más que servirle en Donceles por unos meses, porque al término de la Legislatura se lo tendrá que sacudir, el nuevo Juanito le ayuda a dar un buen golpe a Lobo, quien fue su jefe y maestro en GAM; fue quien lo hizo, pues.

Las huellas de cómo se orquestó la acción eran claras, pero el equipo de Brugada es tan burdo, que al exigir que la Comisión de Justicia de Morena sancione “a quienes manchan al partido (¿más?“, el secretario de Participación Ciudadana, Tomás Pliego, lo confirmó.

Al montarse en el tema, deja claro que Clara está detrás de la jugada y tendrán que atenerse a las consecuencias.

Porque podrán acotar a Lobo en la CDMX, pero el acuerdo político lo hizo con la dirigencia nacional del Morena, con el aval de Claudia Sheinbaum. Alguien tendrá que responder si se les desdibuja más la capital.

Fue un duro golpe, cierto, pero es conocida la resiliencia del diputado, que en una de ésas podría ser atractivo para la oposición, e ir con ellos para hacer que Morena pierda la alcaldía y algunos distritos, que sería catastrófico para la 4T.

De por sí los morenos cada día pierde simpatías, con una fractura de ese tamaño en la segunda alcaldía más grande de la capital, les podría pasar lo de 2021, que perdieron media ciudad, y a ver si Arnulfo o Tomás están ahí para sacar del hoyo a su jefa.

 

CENTAVITOS

Quien no duerme pensando en las sobras del exInfo-DF es el diputado Víctor Hugo Romo, al que le urge la ley secundaria que defina al nuevo órgano de transparencia del gobierno, bajo el manto de la Contraloría local. A Romo le urge dar el zarpazo y agandallarse esa posición; falta que la contralora Nashieli Ramírez se deje comer el mandado.