Una falta de respeto no sólo a los militantes de su partido, sino a los habitantes de la Cuauhtémoc, es la sola mención de que Minerva Citlalli Hernández Mora —conocida en el bajo mundo como Citla— pudiera ser candidata de Morena a alcaldesa de la demarcación.
A sus 36 años, acumula una historia de mediocridad, caracterizada principalmente por dejar tirado lo que empieza. Y eso viene desde la escuela, pues por ahí de 2008 se matriculó en la carrera de Comunicación en la UNAM y es hora que no termina; simplemente abandonó.
Pero no es la única responsabilidad que ha botado; no hay cargo público —la mayoría regalados— que no haya dejado a medias. Siempre por regresar a la grilla partidista, que parecer ser lo que más le gusta.
La oriunda de Iztacalco se afilió a Morena en 2014 como integrante del Comité de Base en esa delegación y, un año después, ya era diputada en la última Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Nunca quedaron claros sus méritos, pues entonces era una desconocida.
Aunque a esa Legislatura —salvo honrosas excepciones— llegó pura pelusa morenista, ya que incluso el líder de la bancada fue Arnulfo Cravioto, quien, junto con Citla, arrasaron con el récord de inasistencias.
No le importó la chamba; la botó, aunque eso no impidió que en 2018 llegara al Senado como segunda fórmula por la CDMX. Ahí tampoco hizo nada y —para variar— dos años más tarde, en 2020, prefirió irse como secretaria general de Morena con Mario Delgado como presidente.
En 2024 aprovechó su puesto para reelegirse como senadora pluri, pero en 2025 Claudia Sheinbaum la nombró titular en la Secretaría de las Mujeres, de nueva creación. Ocho meses después abandonó el cargo para irse a la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones, en Morena. Y ni modo que desde ese órgano se autoelija como candidata a alcaldesa, sin importar que el método acordado por su partido sea el de encuestas. Ya todos declinaron por ella en Morena, hasta el Cero Votos y Cero Dignidad se bajó; ella deshoja la margarita.
A pesar de sus cargos, la oriunda de Iztacalco no cuenta con el menor mérito para aspirar no nada más a la Cuauhtémoc, sino a ninguna otra alcaldía. No le gusta trabajar ni estudiar y nunca concluye sus responsabilidades; ni modo que la gente quiera votar por alguien así.
Si Morena prefiere lanzar a una activista que a una administradora como candidata, pues qué falta de respeto para los habitantes de esa alcaldía, porque si va a llegar a repartir pura ideología, nadie quiere imaginar qué pasaría con los servicios.
Citla es absolutamente ineficiente como servidora pública. Es como Antonio Mohamed en el futbol, que cuando se aburre de un equipo lo bota, con la diferencia de que, al menos, él los hace campeones antes de irse… menos a Pumas.
CENTAVITOS
Y mientras Citla deshoja la margarita para ver si le hace el favor a Morena de lanzarse y, en una de ésas, armar un gabinetazo con Fernández Noroña, Lola o los múltiples chairos que pululan a su alrededor, ayer se oficializaron las estadísticas, donde se da a conocer que, por tercer mes consecutivo, la alcaldía Cuauhtémoc registra una baja en sus índices delictivos, además de mantener en cero los feminicidios en lo que va de 2026, con Alessandra Rojo de la Vega al frente. Seguramente Citlalli hará entripado, ya que, frente a la Secretaría de Mujeres, los números se le dispararon a ella. Nomás comparando resultados e historial de las aspirantes se podría prever cómo sería el voto en las elecciones de 2027.
