De Cero Votos a ¡cero a la izquierda!

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Si hubiera un ejemplo de rastrero en la política, costaría elegirlo porque en todos los partidos los hay, ¿entonces por qué detenerse en alguien como Francisco Arturo Federico Ávila Anaya, vocero de la fracción de Morena en San Lázaro, mejor conocido como El Cero Votos?

Quizá porque él mismo presume haber sostenido más de 400 debates en radio y streaming con personajes de otros partidos, donde dice haber defendido como nadie al partido guinda, y haber desenmascarado varias mentiras sobre los gobiernos de la 4T.

Tiene la autoestima bastante alta. Tanto, que hace menos a sus compañeros de partido, pues en su página oficial destaca que, a diferencia de los demás políticos de Morena, él ha sido toda su vida empresario y no ha formado su fortuna con dinero público.

Lo que El Cero Votos no dice es que siempre lo vapulean y hasta se ríen de él, pues lo exhiben como ignorante, advenedizo y traidor, porque se la jugó primero con Adán Augusto López en las internas de Morena, y al ganar Claudia Sheinbaum se echó a sus brazos.

Aunque su ficha dice que nació en el DF, toda su vida la ha hecho en Aguascalientes, al grado de contender incluso por la capital de ese estado, donde —para variar— fue barrido; en 2024 le dieron de consolación una pluri para San Lázaro, donde es vocero del oficialismo.

Y habrá que agradecer al panista sonorense Damián Zepeda, quien además de apalearlo cada rato, tuvo a bien bautizarlo como El Cero Votos, porque en su vida jamás ha ganado una elección ni para jefe de manzana.

Ávila Anaya, a quien por cierto le fue muy bien como empresario en el sexenio de Enrique Peña Nieto, quiso jugar para gobernador de Aguascalientes el próximo año. Más tardó en anotarse que en que lo bajaron de su nube y salió a decir que cedía su lugar a una mujer.

Que se sacrificaba por el partido, cuando todo mundo sabe que ni locos los de Morena se arriesgarían a un zapato con él.

Luego de eso, empezó a pegar lonas y a pintar bardas en la Cuauhtémoc, donde aseguraba que iba a ser el candidato. Se colaba a todos los mítines; buscó a lideres y aspirantes para decirles que tenía recursos para que lo apoyaran y que él financiaría sus campañas.

De repente alguien dejó correr el nombre de Citla para esa alcaldía, y de volada salió a declararla como la mejor opción para 2027. Se volvió a bajar en aras de la unidad, y ahora anda sin candidatura, aunque todos saben que pedirá una vez más como premio otra pluri en San Lázaro.

Porque ni modo que se vaya a arriesgar a ir a una elección en las urnas, con su amplio historial de Cero Votos. Y si Citlalli Hernández al final no va, ¿se volvería a subir a la contienda en Cuauhtémoc?… es capaz.

Si bien en la política abundan los rastreros, tenía tiempo que no se veía a alguien exhibiéndose como punching bag en cada programa que lo invitan.

Además de Cero Votos, Arturito pasó a ser también el Cero Dignidad, y probablemente acabará como el Cero Candidaturas.

CENTAVITOS

Algo sabrá el equipo de Nora Arias sobre la resolución que dará mañana el Instituto Electoral de la CDMX, sobre la legalidad de la dirigencia del PRD capitalino, que sigue bloqueando las oficinas centrales del organismo para dificultares la realización de la sesión, donde dictaminarán —por tercer vez— el tema. La exdirigente del sol azteca quería que, mientras acaban los litigios, la dejaran ser de nuevo presidenta por un ratito. ¿No sería para negociar candidaturas, alianzas y posiciones mientras se define todo, verdad?