Sacuden al PES capitalino
Armando González Escoto llegará al Partido Encuentro Social a partir del 1 de mayo.

Adrián Rueda
Capital político
Una sacudida marca diablo —con perdón de sus religiosos militantes— se aproxima en el Partido Encuentro Social (PES) de la Ciudad de México.
A partir del primero de mayo llegará directamente de Guadalajara el presbítero Armando González Escoto a ocupar el lugar del presidente de ese partido en la capital, José Andrés Millán Arroyo.
La llegada del filósofo, teólogo e historiador, formado en el Seminario Diocesano de la capital de Jalisco y con estudios en la Universidad Gregoriana de Roma, se da en medio de una crisis del PES local, agravada por la huida del diputado Carlos Candelaria a Morena.
Aunque Millán Arroyo intentó patalear, su dirigente nacional Hugo Eric Flores le prometió compensarlo con la Cuarta Circunscripción Electoral que lo podría perfilar como diputado plurinominal a San Lázaro en 2018, aunque él quería llegar a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
Y es que el actual presidente local, que llegó al cargo por gracia del diputado federal perredista Jesús Valencia y del exjefe de Gobierno Marcelo Ebrard, ha perdido esos apoyos dado que ambos personajes han disminuido su influencia política.
La llegada de un nuevo dirigente eclesiástico al PES capitalino puede traer consecuencias también en la coordinación legislativa de ese partido en la ALDF, toda vez que el líder Candelaria ya está con un pie en Morena.
Concretamente en el equipo de Ricardo Monreal, a donde llegó a través de la diputada Aleida Alavez. Incluso Candelaria hizo el martes pasado un evento del Día del Niño en Iztapalapa y tuvo como invitado único al delegado en Cuauhtémoc, a quien presentó.
A Hugo Eric ya le llegó la petición de remover al diputado de la coordinación legislativa —y de paso de la representación del PES ante el Instituto Electoral del DF—, por la sencilla razón de que está usando el dinero de la fracción para sus fines muy personales.
El dinero que recibe a nombre de la fracción y como integrante de la Comisión de Gobierno de la ALDF no es poco, y lo está usando contra el partido que lo llevó a Donceles, por lo que han solicitado al dirigente cerrarle la llave financiera y si quiere que entonces se vaya.
Como buen comerciante, a Candelaria le gusta la lana, como lo demostró en diciembre pasado. Mientras los
diputados discutían el Presupuesto 2017 para la CDMX, él atendía su puesto de juguetes en el Palacio de los Deportes, donde dicen le fue bastante bien.
En Donceles se le ve bastante aislado y solitario, tanto que, incluso, apenas si se saluda con su compañera Abril Trujillo, pues es obvio que no tienen una buena relación.
A ver en qué para el chisme.
CENTAVITOS… Por cierto, con la salida de Candelaria de su equipo político, el exdelegado Jesús Valencia ha perdido ya tres piezas importantes que lo acompañaron en Iztapalapa y que lo pueden poner en un predicamento, sobre todo por lo que le saben y le operaron. Desde la semana pasada se suma a las pérdidas Daniel Cuapio –ya con Morena- y Rodolfo Ramírez Gallardo. Candelaria fue su director de Participación Ciudadana y coordinaba la Policía en Iztapalapa; lo que debe saber. Cuapio fue su director de Gobierno y tiene una gran capacidad para operar políticamente, elaborar mapas electorales y coordinar estructuras. Ramírez Gallardo, con fama de bisnero, aparecía como su coordinador de asesores aunque en realidad le operaba todo lo referente a los contratos, con todo lo que ello implique. De ese tamaño es la sangría de Valencia.