La escoria del PRD se fue a Morena

Como El Mesías justifica las raterías, muchos pillos acudieron a su cobijo.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Por más que se quieran poner la piel de oveja, la mayoría de quienes integran hoy Morena son la escoria del PRD, que ya no tuvieron cabida con los amarillos y se acogieron al manto purificador de Andrés Manuel López Obrador.

Comenzando por el propio Peje, que es un pillo de siete suelas —un vulgar ratero, pues—, que se indignó porque los perredistas no quisieron idolatrarlo y hacer lo que su santa voluntad quisiera y por eso los engañó para que le ayudaran a formar Morena.

Porque nadie ignora que ese partido se construyó con el dinero público que el PRD desvió durante mucho tiempo para financiar las locuras de El Peje y los lujos y excesos de quienes lo han acompañado siempre.

La idea era que Morena fuera el ala radical del sol azteca para empujar junto con los amarillos hacia la obtención del poder absoluto, pero López Obrador los traicionó y se fue por su lado, formando su propio partido, donde es el rey.

A nadie dio cuentas —ni dará— de los escandalosos recursos que durante más de 11 años ha dilapidado y que provienen del pueblo que tanto dice defender. Y como El Mesías justifica las raterías y las convierte en causas justas, muchos pillos acudieron a su cobijo.

Para empezar es muy extraño que a la fecha no haya salido a la luz pública nada del grueso expediente que se tiene de Martí Batres, líder local de Morena; César Cravioto, líder de la bancada en la ALDF, o de la exdelegada iztapalapense Clara Brugada, por ejemplo.

Estos tres pillos apenas tenían para comer cuando llegaron al PRD; hoy visten ropa de marca —bueno, Cravioto de Milano— y andan en camionetas, porque esa vida les permite darse todo lo que han robado.

A Batres ya se le olvidó cuando inició con René Bejarano sacando copias y que fue el propio profesor quien, compadeciéndose de su muchacho, le regaló algunos trajes que ya no le quedaban para que se vistiera decentemente.

Luego que le empezó a llegar el dinero cambió su look y empezó a comprar trajes lujosos y a combinarlos con carísimas corbatas, y a tener hijos con varias mujeres.

Clarita, por su parte, se hizo arreglos quirúrgicos, cambió su guardarropa, incluyó bolsos y zapatos de diseñador y hasta la fecha se traslada en una camioneta, de esas que usan López Obrador y su esposa, que hasta donde se sabe tampoco trabaja.

Bueno, dar datos de los pillos que integran Morena sería prácticamente revisar archivos judiciales, porque son puro maleante que hoy se cobija a la sombra de su Mesías, quien roba a manos llenas pero “para una buena causa”.

Si El Peje es un vulgar ladrón y sus fans no sólo se lo justifican, sino que se lo perdonan, porque ellos a pesar de su historial no podrían hacerse pasar como justicieros y defensores de las causas populares, pues ya son de Morena.

Por eso es que, si se le echa un ojo al listado de morenos que hoy se desgarran las vestiduras en contra de la deshonestidad, se podrá ver con facilidad que la mayoría fueron echados del PRD precisamente por corruptos.

CENTAVITOS... Y para los que luego luego chillan diciendo que las críticas hacia El Peje son porque no es corrupto, que le pregunten qué piensa del 3de3 que propusieron grupos de la sociedad civil para que todos los políticos transparente sus ingresos, propiedades e intereses, Nadie sabe cuánto gana, de dónde come, viste, calza y se revienta toda su prole.

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