¿De qué la gira Cárdenas?
Desde su reaparición ha dejado claro que va más allá de un cargo burocrático

Adrián Rueda
Capital político
La dirigencia del PRI en el Distrito Federal exigió ayer la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas como encargado de Asuntos Internacionales de la capital, por ocupar tiempo oficial en actos partidistas, lo cual es ilegal.
La acusación podría sonar a simple grillita de su tocayo Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, dirigente tricolor, pero lo cierto es que el líder moral del PRD ha descuidado la pulcritud política que siempre ha exigido la izquierda.
Porque efectivamente el jueves pasado el ingeniero Cárdenas se distrajo de sus tareas como funcionario público para ir al Senado a un evento político, donde entregó varias cajas con firmas de personas que supuestamente se oponen a la reforma energética.
Quizá el asunto sea una nimiedad, pero lo cierto es que la acusación priista es real y hay que tomarla en cuenta, porque de por sí el cargo que le dieron al hijo de El Tata ha sido muy cuestionado, y éste ni siquiera le da la seriedad debida.
Desde su reaparición en la vida pública, que coincidió con el inicio de la actual administración capitalina, Cárdenas ha dejado en claro que su jugada va más allá que tener un cargo burocrático en el GDF.
El ingeniero es la punta de lanza del PRD para ir en contra de la reforma energética del presidente Enrique Peña Nieto, que según ellos es privatizadora y que tiene la misión de entregar el petróleo a empresas extranjeras.
Pero también el michoacano ha estado coqueteando con la idea de ser una vez más presidente nacional de su partido, para lo cual se tendrían que reformar los estatutos que impiden la reelección, por lo que será analizado el fin de semana en Cocoyoc.
Por supuesto que no está mal que Cuauhtémoc quiera buscar de nuevo la presidencia perredista o que dedique sus esfuerzos a defender el petróleo; lo malo es que lo haga desde un puesto burocrático que tendría que respetar.
Claro que nadie piensa que Cárdenas necesite de una chambita para vivir, pues su patrimonio le permite prescindir de cualquier empleo para mantener su casa. El caso es que no puede pelear contra lo que considera una ilegalidad, si él mismo parte de una acción ilegal.
La Ley de Responsabilidades para los funcionarios públicos es muy clara y debería empezar por respetarla; después que se dedique a hacer lo que se le pegue su gana.
Si él no renuncia, Miguel Ángel Mancera tiene la facultad de reconvenirlo, pues es su jefe directo, e incluso de correrlo, aunque claro que eso jamás sucedería, pues se trata de un icono de la izquierda que para muchos es intocable.
Por lo demás, buen trabajo ha hecho la mancuerna Mancera-Cárdenas en el armado para la defensa del petróleo, que ayer tuvo su punto más alto con el mitin que el PRD organizó en el Zócalo capitalino para anunciar que irán contra la reforma energética del PRI.
El partido demostró que sus engranes siguen intactos y que, a diferencia de Andrés Manuel López Obrador —que ya no convoca ni a su familia—, los perredistas conservan su capacidad de acarreo.
Para los amarillos era importante ratificar que en realidad la estructura territorial sigue funcionando, y que hasta el momento Morena no les ha hecho mella, lo cual por supuesto no quiere decir que en 2015 la librarán tan fácil.
CENTAVITOS… Por cierto, más que la presencia de sus figuras en el mitin de ayer, lo que más se comentó en el PRD fueron las ausencias, sobre todo de cara al Congreso Nacional del fin de semana, que será definitorio para la sucesión de la dirigencia nacional.
Mucho se habló de la ausencia de Marcelo Ebrard en el templete, al lado de figuras como Mancera, Cárdenas, Zambrano y demás; el ex jefe de Gobierno brilló por su ausencia y hay que recordar que en política la forma es fondo. Apenas la semana pasada había pedido ser orador en el evento para mandar un mensaje de unidad interna; no tan sólo le quitaron el micrófono, sino que incluso ni en el presídium lo dejaron estar: ese es el mensaje.