Mandan al PRI a Buró de Crédito
El tricolor capitalino dejó de pagar servicios y obligaciones laborales desde diciembre.
Con deudas por más de 36 millones de pesos entre pasivos, falta de pago de servicios y demandas laborales, el PRI del Distrito Federal fue enviado al Buró de Crédito y en estos momentos no es sujeto ni de una tarjeta de crédito.
Con los servicios telefónicos a medias, debido a que se dejó de pagar desde agosto pasado, la actual dirigencia, encabezada por Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, tendrá que renegociar las deudas que heredó de Carlos Chaudón Aceves, ex delegado del CEN del partido para el DF.
El ex delegado tricolor, sobrino del cetemista Carlos Aceves del Olmo, subsecretario de Organización del PRI nacional, dejó de pagar servicios y obligaciones laborales desde que se decidió que en diciembre habría nueva dirigencia y él sería relevado.
Independientemente del resultado que arrojen las auditorías, en la actualidad el partido no puede siquiera solicitar la contratación de equipo de telefonía, cable, internet o radiocomunicación para su sede de Puente de Alvarado 75, por la sencilla razón de que está boletinado como mal pagador.
En pocas palabras, fue enviado al Buró de Crédito e incluso tuvo que hacer un pago parcial a la compañía telefónica para que le dejaran operar el servicio a medias; es decir, los teléfonos del partido reciben llamadas pero no pueden salir.
Para solicitar el servicio de cable, los actuales directivos tuvieron que dar la dirección de otro edificio del partido que está sobre Puente de Alvarado, frente a la sede oficial, a fin de que les autorizaran la instalación.
Otra de las preocupaciones que hay es que el edificio “insignia” del partido, el de Puente de Alvarado 75, está en tan malas condiciones que están considerando solicitar a la Secretaría de Protección Civil un peritaje para verificar si es habitable.
Es decir, que las estructuras no son lo único viejo y desgastado que tiene el partido, sino también sus instalaciones, que ni una manita de pintura les han echado.
Por si eso fuera poco, hay una serie de demandas laborales, producto de la mala administración del sobrino incómodo de Carlos Aceves, que tendrán que ser atendidas para evitar que el problema crezca.
Los primeros resultados de las auditorías muestran que el partido pagaba alrededor de 800 mil pesos mensuales a aviadores, situación que al corregirse derivó en demandas ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.
Los ingresos del PRI capitalino por concepto de financiamiento público son de cuatro millones 200 mil pesos mensuales, aunque con el resultado de la votación de julio pasado aumentará a casi cinco millones.
Así que la tarea de reconstruir el partido no sólo es en el área política y de afiliación, sino desde las mismas estructuras de su “edificio madre”, que están en pésimas condiciones.
CENTAVITOS… Dicen las malas lenguas que donde a partir de marzo habrá una sacudida es en la Miguel Hidalgo, pues Víctor Hugo Romo está planeando hacer los primeros cambios en su joven administración. Que al parecer algo no le está gustando mucho al delegado y ya tiene visualizados los movimientos, que podrían alcanzar algunos puestos considerados claves, para reorientar el rumbo de su gobierno… Y es que en su afán de verse incluyente —o de pagar cuotas a todos los que se subieron al carro con él— Romo dio entrada en la estructura delegacional lo mismo a ex militantes del desaparecido PSD, a ex priistas que pasaron por el Panal y a la esposa de un alto funcionario del gobierno capitalino, que a ex perredistas quemados como Gonzalo Rojas, cuya carrera había estado más vinculada a la Gustavo A. Madero. Los vecinos de la demarcación que apostaron por Romo ya empiezan a dudar de su decisión, por lo que urge un golpe de timón.
