Europa vuelve a tocar la puerta

Abel Mejía Cosenza

Abel Mejía Cosenza

Trompe L'Oeil.

En 1519, cuando las naves de Hernán Cortés aparecieron frente a las costas de Veracruz, nadie podía imaginar que aquel encuentro terminaría integrando a lo que hoy es México en la primera red comercial verdaderamente global de la historia. Durante los siglos siguientes, la plata extraída de Zacatecas y Guanajuato cruzaría el Atlántico rumbo a Sevilla, mientras los galeones que partían de Acapulco conectarían América con Filipinas y los mercados de Asia. Por primera vez, mercancías, capitales y tecnologías viajaban regularmente entre continentes.

Cinco siglos después, Europa vuelve a tocar la puerta de México. Ya no llegan carabelas cargadas de conquistadores y comerciantes. Llegan inversiones, cadenas globales de suministro, centros de investigación, plataformas digitales, fábricas de vehículos eléctricos y proyectos industriales que buscan adaptarse a un mundo cada vez más incierto. Y, en días pasados, ese vínculo recibió un impulso importante con la firma de la modernización del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea. La noticia puede parecer burocrática. No lo es. La Unión Europea agrupa a 27 países y cerca de 450 millones de habitantes. Su economía conjunta ronda los 20 billones de dólares anuales, una magnitud comparable a la de Estados Unidos y muy superior a la de cualquier otro bloque comercial del planeta. Para poner la cifra en perspectiva, equivale aproximadamente a seis veces el tamaño de la economía mexicana. El nuevo acuerdo incorpora disciplinas sobre comercio digital, inversión, servicios, compras gubernamentales, propiedad intelectual y mecanismos modernos de solución de controversias. También elimina o simplifica numerosas barreras regulatorias y arancelarias para productos industriales y agroalimentarios. Pero quizá la mejor manera de entender la relevancia económica de Europa para México no es observando estadísticas gubernamentales, sino mirando empresas que forman parte de nuestra vida cotidiana.

BBVA México, filial del grupo español BBVA, administra activos por más de 3 billones de pesos y atiende a más de 30 millones de clientes en el país. Volkswagen produce vehículos en Puebla desde 1967 y su planta es una de las más grandes del grupo fuera de Alemania, con decenas de miles de empleos directos e indirectos asociados a su cadena de suministro. BMW, por su parte, ha invertido más de mil millones de dólares en su planta de San Luis Potosí. Airbus participa en el ecosistema aeroespacial de Querétaro. No se trata de casos aislados. La Unión Europea es el segundo inversionista extranjero más importante en México después de EU. 

La relevancia de esta actualización se vuelve todavía más evidente cuando observamos el contexto internacional. Mientras México se prepara para la revisión del T-MEC prevista para 2026, Europa acelera simultáneamente acuerdos comerciales con América Latina, India, Australia y diversas economías asiáticas. La Secretaría de Economía estima que la modernización del acuerdo podría incrementar las exportaciones mexicanas hacia Europa de aproximadamente 24 mil mdd anuales a cerca de 36 mil mdd hacia el final de la década. Es así que, si bien este tratado no resolverá todos los desafíos económicos del país ni sustituirá la importancia estratégica de EU, sí representa una oportunidad para ampliar el margen de maniobra económico de México en un mundo crecientemente fragmentado.

En finanzas existe una regla básica: la concentración genera vulnerabilidad. Una cartera diversificada suele resistir mejor las turbulencias que una apuesta colocada sobre un solo activo. Lo mismo ocurre con los países. Exportar a más mercados, atraer inversión desde más regiones y participar en más cadenas globales de valor aumenta la resiliencia económica y reduce riesgos. Quizá por eso el verdadero valor del nuevo acuerdo con Europa no está en los discursos diplomáticos ni en las ceremonias oficiales. Está en la posibilidad de que México tenga más puertas abiertas cuando llegue la siguiente tormenta económica global… platiquemos en @MrMejiaCosenza.

PA’L GORDITO

En Querétaro hay que ir a Buda Gastro Bar y pedir las Gyozas, la Sopa de Miso y los rollos Fuji y Bangkok.