24 horas

Los estadunidenses llegan al martes electoral con la contienda más cerrada de su historia.

Le quedan 24 horas a la campaña presidencial de  Estados Unidos. Una campaña que ha estado marcada por dos historias distintas; dos visiones de EU.

El presidente Barack Obama, buscando la reelección, ha querido demostrar que el desastre que le dejaron los ocho años de George W. Bush se está corrigiendo, pero que cuatro años no son suficientes. Pide cuatro años más, sin especificar mucho qué haría su administración con este tiempo.

Del otro lado, Mitt Romney ha querido hacer de esta elección un referéndum sobre el Presidente. Aun cuando muchos eligieron a Obama con el entusiasmo del cambio, a quien no le guste el resultado de estos cuatro años, lo insta a votar por él. Está bien cambiar de opinión, es la premisa de Romney.

No sorprende que el republicano quiera vender esta idea. Romney ha sido un experto en cambiar de opinión. Ha sido pro aborto y anti aborto; ha estado del lado de los inmigrantes y luego ha dicho que quiere que se autodeporten; ha sido pro las políticas de la reforma de salud de Obama y ha estado en contra; ha sido el político de extrema derecha de las primarias y el político de centro de los debates presidenciales.

Los estadunidenses llegan al martes electoral con la contienda más cerrada de su historia. Las encuestas del voto popular colocan a Obama y Romney peleando por lo que, parece, será un final de fotografía. En el voto por el Colegio Electoral, Obama tiene más caminos para llegar a los 270 votos necesarios para hacerse de la reelección pero, como lo anotamos en este espacio la semana pasada, todo parece que se decidirá en quien gane Ohio.

Quizás si el desempeño de Obama en el primer debate hubiera estado un poco mejor, la elección se habría definido desde hace un mes. Pero así son las campañas. El mal desempeño de los republicanos en la Convención Nacional de Tampa, coronado por el discurso tan bizarro y en horario estelar de Clint Eastwood hablando a una silla vacía, le dio buen momentum a Obama.

Momentum que se vino abajo precisamente la noche de Denver cuando Obama pareció no estar presente en el primer encuentro cara a cara con Mitt Romney ante millones de espectadores que esperaban ver a un aburrido republicano ser barrido por el carismático y gran orador de Obama.

Todo lo contrario. El momentum se fue del lado de un Mitt Romney, que decidió virar hacia el centro, que se vio presidenciable, que supo enfrentar con elegancia al presidente Barack Obama.

Y luego, la sorpresa de octubre que vino en forma de huracán: Sandy. Adiós Mittmentum. Obama, codo a codo con el gobernador de Nueva Jersey, Chis Christie, escuchando alabanzas del cercano amigo de Mitt Romney por su desempeño ante la emergencia.

La tensión en ambas campañas los ha llevado a vender dos historias sobre lo que está pasando. Los spots tienen que ser desmentidos. Comentaristas y analistas dan su versión de quién ganará mañana con argumentos que parecen convincentes para los partidarios de uno, enormes mentiras para los que apoyan al otro.

El cerrado resultado se resolverá dependiendo de quién anime a más votantes a ir a las urnas mañana en los estados más peleados: Ohio, Virginia, Colorado, Iowa.

La moneda está en el aire. Dados los pronósticos del colegio electoral, el mío está con los que apuntan al triunfo de Obama.

@AnaPOrdorica

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