Europa, en una difícil encrucijada

- El BCE disminuyó su tasa a 0.75%, y anunció que podría relajar todavía más las condiciones monetarias si la crisis empeoraba.

Más tarda en darse a conocer una noticia que, se espera, le brindará algo de tranquilidad a los mercados financieros, cuando surge un nuevo episodio en Europa que le imprime un sello de desconfianza e incertidumbre a los inversionistas.

Luego de una segunda vuelta electoral en Grecia, con la conformación de un gobierno de centro-derecha, partidario de mantenerse en la eurozona, los mercados tomaron un breve respiro. Lo anterior, a pesar de que el nuevo gobierno manifestó su intención de modificar los alcances de las metas establecidas en el acuerdo al que se llegó previamente con la Troika (BCE, FMI y Unión Europea), para disponer de los recursos que contempla el segundo paquete de rescate.

Simultáneamente, se dieron a conocer las pruebas de estrés aplicadas a los bancos españoles por los consultores independientes Wyman y Berger, de las que se desprende, de acuerdo con el escenario más pesimista, que requerían apoyos por 65 mil millones de euros y el anuncio de un programa de auditorías al total de las instituciones financieras. Los tres mayores bancos de España salieron bien librados.

Poco más adelante, en la reunión cumbre de la Comunidad Europea, a finales de junio, se acordó establecer un mecanismo único de supervisión bancaria con la participación de BCE, lo que abriría la puerta para que el Fondo Europeo de Estabilización Financiera apoyara directamente la recapitalización de los bancos españoles. Con ello se pretendía romper la retroalimentación negativa entre deterioro de la actividad económica, salud de los bancos, finanzas públicas y mercados de deuda soberana. Los mercados mejoraron su desempeño por algunos días.

En esa coyuntura, el BCE disminuyó su tasa de interés de referencia en 25 puntos base, a 0.75%, y anunció que podría relajar todavía más las condiciones monetarias si la crisis empeoraba. Para muchos analistas, la actuación del BCE ha dejado mucho que desear, tanto en la oportunidad como en el alcance de las medidas adoptadas.

Los mercados volvieron a inquietarse con la especulación en torno a una posible degradación a las calificaciones soberanas a España e Italia, las cuales se materializaron más adelante.

No obstante que España llegó a un acuerdo con la Comunidad Europea para el rescate de la banca, en el que se establecen condiciones a los bancos (niveles de capitalización de 9%, separación de activos tóxicos y cancelación de pago de dividendos, entre otros) y al propio gobierno (lograr un déficit fiscal de 2.8% del PIB en 2014, para lo cual se elevó la tasa del IVA y se recortaron prestaciones a los servidores públicos), los mercados han seguido fuertemente presionados.

Se suma ahora la problemática financiera de las regiones administrativas autónomas de España (Valencia inició con la solicitud de un paquete de rescate) y el temor de que esta situación de emergencia, que podría comprender a varias regiones, termine gravitando sobre las finanzas del gobierno (se estima que las administraciones autónomas tienen vencimientos de deuda por alrededor de 15 mil millones de euros en el segundo semestre de 2012). No se descarta, en estas circunstancias, que sea el propio gobierno de España el que requiera de un paquete de rescate, adicional al de la banca (algunos especulan que podría ascender a entre 200 mil y 300 mil millones de euros).

Por otra parte, la reciente visita de una comisión de la Troika a Grecia, reavivó los temores de que este país pueda abandonar la eurozona en algún momento en los siguientes meses. Se ve difícil que pueda cumplir con los compromisos asumidos y seguramente requerirá de más recursos (Alemania ha manifestado su rechazo a conceder más apoyos). La cohesión que tanto se pregonó entre los miembros de la unión monetaria parece que podría llegar a término.

El temor de que Italia, con un déficit y una deuda por arriba de 7.0 y 120% del PIB, sufra un contagio por la situación de España y Grecia, complica todavía más el escenario.

Por lo pronto, las bolsas europeas se han colapsado (en las últimas dos semanas el BE 500 acumula una pérdida de 4.5%). Los rendimientos de largo plazo de algunos países, España e Italia principalmente, alcanzan máximos históricos, mientras que en Alemania se han vuelto negativos en términos nominales. De igual manera, el euro se ha devaluado en forma importante en el último mes (4.8% a partir del cierre de junio).

No se ve una salida fácil ni rápida para la situación de Europa, lejos de mejorar parece ir empeorando. Nos inclinamos a pensar en que Grecia abandonará el euro antes de terminar el año, posiblemente también lo hará Portugal o Irlanda, en tanto que las baterías se concentrarán en España e Italia, con una intervención más franca y decidida de las autoridades monetarias.

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