Tabletas
Microsoft podría presentar, hoy, el lanzamiento de un producto para competir con el iPad.
Alex Grijelmo, periodista español de fama internacional por su defensa apasionada del idioma, refiere en uno de sus libros que la mala influencia del inglés provoca un fenómeno que él mismo llama “clonación”, en el que una palabra pierde su significado original y adapta el sentido que se le da en otra lengua.
El ejemplo clásico es “evento”, que en las notas informativas se ha vuelto ya sinónimo de “acto” o “encuentro”, un acontecimiento planeado o programado, lo contrario de su significado original (referente a un suceso inesperado o circunstancial). Al paso que vamos, bromea Grijelmo, pronto diremos que serviremos la comida “en una tabla” en lugar de decir “en una mesa”, clonando así la palabra inglesa “table”.
Fuera de broma, y avasallada por el uso mediático, la Real Academia Española hará oficial otra clonación. Accedió a añadir en su diccionario una acepción más a la palabra “tableta”, que ya no sólo significará “pastilla”. A partir de 2014, servirá también para nombrar al dispositivo de moda. Por fortuna, la Academia Mexicana sugirió añadirle el apellido “electrónica”, de forma análoga a otras aportaciones del lenguaje cibernético al cotidiano: correo electrónico (e-mail), libro electrónico (e-book), sitio electrónico, archivo electrónico, etcétera (Excélsior, 15 de mayo).
Sea cual fuere el término correcto, es muy probable que esta semana sea profusamente utilizado, de ser cierta la previsión que dio a conocer el pasado jueves el sitio web The Wrap, al informar que Microsoft está desarrollando su propia tableta, la cual —según una fuente interna de la compañía de Redmond— será anunciada hoy en Los Ángeles.
La información fue rápidamente retomada por la más influyente prensa estadunidense. The New York Times recordó que sería la primera vez —en sus 37 años de existencia— que Microsoft ofreciera una computadora de su propia creación. Como es sabido, esta firma construyó su emporio con base en ofrecer un software —Windows, para mayores señas— susceptible de ser instalado en ordenadores de cualquier marca y, por tanto, nunca vio la necesidad de fabricar una computadora propia.
Y, de confirmarse la primicia, será un nuevo intento de la firma fundada por Bill Gates de competir con Apple en materia de gadgets exitosos. El primer antecedente, el Zune, creado en 2006 con el imposible objetivo de destronar al iPod, fue descontinuado en octubre pasado. Y si la idea es alcanzar al iPad, tendrán que acelerar lo suficiente para descontar las varias vueltas que ya le lleva de ventaja.
Y es que, por más que el Zune intentó ofrecer una opción competitiva al reproductor musical de Apple, nunca pudo contrarrestar su posicionamiento. Y en el caso del iPad, la múltiple variedad de aplicaciones asombrosas sigue siendo un handicap difícil de superar, aun por ejemplos más exitosos como algunas tablets con sistema Android o el Kindle Fire de Amazon.
Una nueva maravilla de la App Store ejemplifica el tamaño del reto que tiene Microsoft, y curiosamente está relacionada con la música (ámbito en el que la firma de Cupertino parece imbatible). Se trata de Vjay, de la desarrolladora alemana Algoriddim, que con un programa anterior llamado Djay añadió una característica revolucionaria al iPad, que nunca tuvieron de fábrica ninguno de los modelos del iPod ni del iPhone: la posibilidad de mezclar, disolver, hacer más lenta o acelerar la reproducción de las canciones de la biblioteca musical, a las que se le pueden añadir efectos discotequeros como el loop o el scratch, con la facilidad de grabar el resultado de las mezclas y crear listas de reproducción sin ningún espacio de silencio entre pieza y pieza.
Vjay es un software que genera el mismo efecto, pero con los videos almacenados en el iPad, de tal forma que no sólo mezcla sonidos, sino imágenes en movimiento. Así, los videoclips adquiridos en la iTunes Music Store pueden crear disolvencias nunca antes imaginadas con videos grabados por el propio usuario, y una serie de efectos imposibles de describir en toda su magnitud, que hacen ver al iMovie como simple juego de niños. Más vale que Microsoft presente una competencia digna o lo que requerirá son tabletas para curar el dolor de cabeza.
