Regresa la incertidumbre a los mercados

-A la larga, condiciones de menor crecimiento de la economía global pudieran afectar a las compañías en sus resultados.

Después de una relativa calma que duró algo más de dos meses, los mercados financieros vuelven a resentir los efectos de la incertidumbre por la frágil situación económica y política de Europa y por algunos malos datos económicos en Estados Unidos.

En Europa, el triunfo del candidato de izquierda en Francia, François Hollande, y la incapacidad en Grecia de formar un nuevo gobierno de coalición, alertaron sobre la posibilidad de un rechazo a las severas medidas de austeridad impuestas a la región. El nuevo Presidente francés pretende incorporar en su agenda acciones para estimular un mayor crecimiento de la economía, lo que podría contravenir el acuerdo de estabilidad presupuestaria suscrito por la comunidad hace apenas unos meses. Por lo pronto, la canciller de Alemania ha dejado en claro su rechazo a cualquier pretensión y negociación al respecto.

En el caso de Grecia, la inminente formación de un gobierno de transición y la celebración de nuevas elecciones el 17 de junio, luego de que en la pasada elección no se lograra una coalición que encabezaran los conservadores, eleva la posibilidad de que incumpla los acuerdos con la Troika, situación que llevaría a la suspensión del segundo paquete de rescate (130 mil millones de euros), con lo cual Grecia estaría imposibilitada de cumplir con sus compromisos financieros (cabe destacar que apenas la semana pasada recibió 7 mil millones de euros para afrontar los más inmediatos). Los riesgos para Grecia de abandonar la Eurozona se han incrementado; el temor a un incumplimiento y el efecto que pudiera tener sobre los mercados financieros, mantiene en ascuas a los inversionistas.

Es imprescindible, para países como Grecia y España, atraer y fomentar nuevas inversiones (una mayor confianza empresarial es fundamental) que permitan la recuperación de sus economías, ya que de lo contrario no habrá posibilidad de romper el círculo vicioso en el que han caído, consistente en que la falta de crecimiento ahonda la problemática fiscal y de deuda de estos países, lo cual termina por deprimir más sus debilitadas economías.

A la fecha 10 países de la Eurozona se encuentran en recesión económica. Inglaterra, fuera de la Eurozona, también enfrenta una contracción de su actividad económica. La tasa de desempleo en la eurozona alcanzó en marzo 10.9%, una cifra récord histórica (en España se ubicó en un sorprendente 24.4%). Con Sarkozy suman 19 los líderes europeos que caen en los últimos cuatro años como consecuencia de la crisis.

A la par, en Estados Unidos los malos datos de empleo de abril impactaron en el ánimo de los mercados al descontarse un crecimiento de la economía que probablemente resultará inferior al estimado. En marzo y abril los empleos no agrícolas generados promediaron 135 mil, cuando en los tres meses anteriores la cifra promedio sobrepasó los 240 mil. La caída de la tasa de desempleo de 8.2% a 8.1% se atribuye en parte a una menor tasa de participación. Si bien las previsiones con respecto al desempeño futuro de la economía distan de anticipar una recesión, un crecimiento más débil retrasaría una recuperación más firme del mercado laboral. Han transcurrido más de 50 meses del inicio de la recesión y alrededor de 34 meses desde que terminó y la tasa de desempleo sigue 3.1 puntos porcentuales por arriba de su nivel al arrancar la crisis.

En Estados Unidos, al igual que en Europa, persiste una discusión con respecto a las medidas que debieran adoptarse para lograr un descenso más rápido del alto nivel de desempleo. Mientras que la política fiscal está constreñida para generar estímulos adicionales, la Reserva Federal parece que no actuará hasta ver si la desaceleración que actualmente se resiente es o no un fenómeno transitorio. De cobrar visos de permanencia, no se descarta la posibilidad de que se extienda todavía más el plazo en el que las tasas de interés de corto plazo estarán en sus niveles próximos al cero por ciento (de 2014 a 2015) o, en caso extremo, la aplicación de un nuevo programa de facilidades cuantitativas, un QE3.

A la larga, condiciones de menor crecimiento de la economía global pudieran afectar a las empresas en sus resultados. Aunque no hablamos de la región Asia-Pacífico y de otras economías emergentes, éstas enfrentan un crecimiento por debajo del que tuvieron el año anterior. México, dentro de todo, se ha mantenido estable, con un crecimiento moderado.

Mientras no se disipe esta incertidumbre global, los mercados seguirán volátiles.

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