Los vaivenes del mercado
- En su informe sobre las expectativas de crecimiento mundial, el FMI corrigió al alza su previsión para este año, de 3.3 a 3.5%.
Después de un breve periodo de estabilidad en los mercados financieros, luego de que Grecia renegociara su deuda con acreedores privados y lograra concretar un segundo paquete de rescate (130 mil millones de euros), la incertidumbre y el temor se volcaron sobre España, país afectado por una recesión que apenas comienza, y con una muy alta tasa de desempleo, la segunda mayor de Europa.
Las dudas de si en un entorno recesivo España logrará reducir su déficit fiscal a niveles equivalentes a 5.3 por ciento del PIB, mientras que su deuda escala a niveles cercanos al 80% del producto, llevaron las tasas de interés de largo plazo a niveles récord históricos (la del bono a diez años sobrepasó por primera vez seis por ciento). A lo anterior se sumó la negativa del Banco Central Europeo (BCE) de reanudar sus compras de deuda al considerar a las presiones sobre España como una sobrerreacción de los mercados.
Aunque la situación de España dista de asemejarse a la de Grecia, el país padece serios problemas de liquidez, con una deuda privada abultada, un deterioro de su sector inmobiliario y un frágil sistema bancario.
Lo sucedido en España es un recordatorio de la hipersensibilidad de los mercados y su vulnerabilidad por los factores de riesgo presentes en esa y otras regiones del mundo. Las elecciones en puerta en Francia y Grecia seguramente causarán nerviosismo entre los inversionistas y más adelante resurgirán dudas de si Grecia podrá salir adelante y de si países como Portugal e Irlanda podrán fondearse de manera directa en los mercados financieros una vez que se suspendan los estímulos del Banco Central Europeo.
Estados Unidos enfrenta sus propios problemas, que también repercuten en la salud de las bolsas y en los mercados de dinero y cambios. Después de que entre diciembre y febrero la nómina no agrícola se elevó a razón de 246 mil personas por mes, en marzo disminuyó a 120 mil. Aunque difícilmente se puede considerar como un cambio de tendencia, el dato no deja de ser preocupante, al extremo de que hizo resurgir la expectativa de que el Banco de la Reserva Federal podría anunciar un nuevo programa monetario de facilidades cuantitativas (QE3) para impulsar un mayor dinamismo de la demanda y producción.
Por otra parte, además del alto nivel de desempleo (la tasa de marzo en 8.2%, muy lejana a los niveles precrisis), persiste una maltrecha confianza de los consumidores y una debilidad crónica del sector residencial que contrasta con su papel de factor de impulso en recuperaciones anteriores. Mientras que la deuda de los hogares sigue elevada, el gobierno enfrenta limitaciones derivadas de su alto déficit fiscal y de la necesidad de corregirlo.
Los temores con respecto a las implicaciones de una desaceleración de la locomotora china y la mayor inflación reciente ene ese país han pesado también en el desempeño de los mercados financieros (en el primer trimestre de 2012 la economía China creció en 8.1%, cuando un trimestre antes se elevó en 8.9% y se esperaba en 8.4%; la inflación en 3.6% con tendencia a la alza).
Pese a todo, hay signos también positivos. La economía estadunidense se expande a un ritmo moderado que se espera que se mantenga en los siguientes meses, en tanto que su sistema financiero se recupera a pasos firmes. Las probabilidades de un colapso en Europa son menores y las economías emergentes, aunque con un crecimiento por debajo del registrado el año anterior, seguirán como las más dinámicas.
Los resultados de la generalidad de las empresas del año anterior en las principales bolsas fueron satisfactorios y los pocos que se tienen del primer trimestre de este año están en línea o por arriba de las previsiones del mercado.
En su más reciente informe (abril) sobre las expectativas de crecimiento de la economía mundial, el FMI corrigió al alza su previsión para este año de 3.3% a 3.5 por ciento. Para Estados Unidos la expectativa es 2.1%, para Europa -0.3% y para las economías emergentes 5.7 por ciento. En todos los casos superan en 0.2 puntos porcentuales a las previsiones de principios de año.
Bien que mal y después de un muy buen desempeño en el primer trimestre, las bolsas se han defendido en abril, no obstante la incertidumbre por la situación de España, los malos datos de empleo en EU y la persistencia de problemas estructurales. Finalmente, pensamos que prevalecerán los factores positivos, por lo que los ajustes recientemente observados constituyen una buena oportunidad para reposicionarse en el mercado.
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