Quizá usted, amigo lector, si es aficionado al futbol, haya escuchado decir a los que narran y comentan este deporte que basta hablar bien de un jugador para que los siguientes minutos del juego cometa algún error más o menos importante. Si no es aficionado al fut (no sabe lo que se pierde) pues me permito enterarle de tal decir. Es curioso, pero ocurre a menudo.
Algo así siento que me paso entre el lunes y hoy, pues en la Consejería que usted pudo leer ayer martes (escrita el lunes) dije que quizá los mercados podían tomarse una pausa para tener mejor visibilidad en el futuro, cosa que ocurre en todas las trayectorias alcistas. Parece que bastó con decir eso para que ayer los mercados se animaran en todos lados, subieran con alegría y un servidor se sienta estúpido… pero sólo por un rato. Tantos años en los mercados enseñan que si uno se deja amedrentar por lo que ocurre en un día en el que las cosas no salen como uno esperaba, está en la profesión equivocada. ¿Qué sigue? Hacer un recuento de daños si los hubo, evaluarlos, ver por qué pasó, sacar el pañuelo, secarse las lágrimas y preparase para el siguiente momento operativo. Sí, porque en estos días uno no tiene necesariamente que esperar por el día siguiente.
En cualquier caso, usted sabe que si bien he tomado la decisión de tomar alguna parte de los rendimientos, cortar pérdidas —sin ocasionar desastres— y hacerme de liquidez, también me he mantenido en la idea que este es un mercado alcista y que por lo tanto prefiero mantener una posición de riesgo mayoritaria, en el entendido que una tendencia de este tipo, las bajas sirven para comprar y no para salir corriendo. Así lo reiteré ayer en el párrafo final. ¡Claro que me hubiera gustado haber estado invertiendo en acciones a 100% del portafolio y no a 60%. O a 120%, usando algo de crédito!, pero no fue así y ni modos. Y como los mercados no cierran, pues habrá tiempo para tratar de recuperar el terreno. Y habrá momentos en los que diga: qué bueno que no estoy tan invertido, para aprovechar estos precios que son mejores y ahorrarme los sinsabores de las bajas.
Por eso es importante la estrategia; tener claro hacia dónde va la cosa y qué es lo que uno espera conseguir. La táctica operativa, sirve para hacerle más eficiente. Nadie juega todo el partido a la ofensiva; uno no tiene el balón los 90 minutos. Lo importante es dominar el terreno de juego y saber qué hacer cuando se tiene el balón o cuando lo tiene el adversario. Incluso, uno puede intencionalmente ceder el balón y una parte del terreno, aunque sea grande si sabe y puede aprovechar los espacios que se abren. Por eso es necesario saber con qué contamos y sacar mejor provecho de nuestros recursos.
¿Qué pasó ayer? De todo y bueno; y no hubo malas noticias. En Europa la cosa se animó porque el indicador de “sentimiento económico” en Alemania, el ZEW, subió por cuarto mes consecutivo, más tarde en Estados Unidos, se anunció que las ventas al menudeo subieron en 1.1% en febrero y luego la Fed no varió su postura respecto de la tasa de interés (seguirá siendo muy baja hasta finales de 2014, lo cual es al menos su intención; veremos qué pasa si la economía estadunidense sigue creciendo) y el tono de su comunicado resultó optimista, en el estilo de la Fed.
Y terminada la jornada bursátil, el banco central estadunidense reveló los resultados de las pruebas de “stress” a las que sometió a los 19 bancos más importantes de ese país (los que entran en la categoría de too big to fail) y todos salieron razonablemente bien librados, si bien la “nota” es que Citigroup (y otros tres bancos) no cubrió del todo los estándares, si bien la “falla” no parece ser del todo grave. En México, la actividad industrial del mes de enero creció 4.2% respecto de un año atrás, revertiendo una trayectoria bajista iniciada en septiembre de 2011. Como referencia, el promedio del crecimiento mensual en 2011 fue de 3.9%, así que enero no está mal, para empezar el año.
Y los mercados “volaron”. Ojalá sigan así el día de hoy; por lo pronto y más allá de lo sucedido ayer, me siento tranquilo con la posición que tengo. Me preocupa —de algo me tengo que preocupar— que el volumen no haya subido para soportar las alzas. En fin, veremos. Suerte.
