La economía mexicana en 2011

-Al cerrar el año los factores de mayor riesgo para el país se centraban en la situación de Europa y la fragilidad de los sistemas financieros.

Pocas veces se han experimentado años tan complicados como lo fue 2011: accidentado y muy diferente a lo esperado. A poco de iniciar el año se resintieron los efectos de los mayores precios de la energía por los conflictos geopolíticos en Oriente Medio y el Norte de África y los que resultaron de los desastres naturales en Japón. Impactaron también condiciones climáticas adversas y alzas de los precios de los alimentos y otras materias primas.

Más adelante, al agravarse la problemática fiscal y de deuda de algunos países de la zona euro se acentuó la volatilidad de los mercados financieros y la aversión al riesgo. A ello se sumó la falta de acuerdos en Estados Unidos para consolidar la estabilidad de las finanzas y deuda pública, lo que derivó en la degradación de la calificación de la deuda de ese país.

La mayor aversión al riesgo provocó menores flujos de capital a los mercados emergentes, ajustes a la baja de los principales mercados accionarios, presiones alcistas de las tasas de interés de largo plazo y la depreciación de las monedas en su relación con el dólar, sobre todo de los países emergentes.

No obstante este cúmulo de vicisitudes, el crecimiento de la economía mundial en 2011 se estima en cuatro por ciento (FMI), correspondiendo el mayor dinamismo a las economías emergentes y en desarrollo con 6.4 por ciento. Para Europa y Estados Unidos se estiman crecimientos de 1.6% y 1.5% en cada caso.

En México, no obstante las limitaciones impuestas por el complejo entorno internacional, el comportamiento de la economía fue favorable, el crecimiento del PIB se estima en 3.8 por ciento. Mientras que en la primera parte del año el crecimiento estuvo dirigido por la demanda externa, en el segundo semestre el mercado interno se fortaleció, apoyado en mayores flujos crediticios (el crédito de la banca comercial al sector privado creció arriba de 9% real).

Condiciones de holgura en los mercados laboral y de bienes y servicios y un entorno internacional favorable, coadyuvaron, junto con la postura monetaria de Banxico, al logro de una inflación moderada. El año cerró con una inflación anual de 3.82%, nivel 0.58 puntos por debajo de 2010.

Mientras que las tasas de interés de corto plazo se mantuvieron estables, determinadas por la tasa objetivo del banco central (4.5%), las de largo plazo resintieron los efectos de la turbulencia en los mercados financieros internacionales. Aun así, el ahorro financiero continuó al alza y alcanzó como porcentaje del PIB un nivel alrededor de 62%.

Producto de un crecimiento moderado del gasto privado y de finanzas públicas sanas, el déficit de la cuenta corriente se estima en el año en una proporción menor al uno por ciento del PIB. Las reservas internacionales brutas del Banco de México alcanzaron 142.5 mil millones de dólares, nivel superior en 28.9 mil millones de dólares a las observadas en diciembre del año anterior.

Luego de que hasta mediados de 2011 el tipo de cambio presentó una apreciación moderada, a partir de julio se vio afectado por la incertidumbre en el exterior. Al terminar el año se ubicó en 13.95 pesos por dólar, lo que significó, para el año en su conjunto, una depreciación de 13 por ciento.

Al cerrar el año, los factores de mayor riesgo para la economía del país se concentraban en la difícil situación de Europa y fragilidad de los sistemas financieros. Aunque las probabilidades que se le asignan a un eventual colapso del euro son bajas, hay una erosión de la credibilidad de las instituciones europeas que puede terminar por agravar la crisis. De igual manera persisten dudas con respecto a la solidez de la recuperación estadunidense. Los graves desequilibrios que afectan a este país podrían terminar por frenar su crecimiento.

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