Sorpresivo alto crecimiento del PIB en el tercer trimestre
- Las cifras sobre el desempeño de la economía mexicana justifican el buen ánimo de muchos actores económicos, empezando por el gobierno.
Dentro del clima de incertidumbre en los mercados financieros por la cada vez más compleja situación de Europa y el temor de una desaceleración pronunciada de la economía norteamericana, los datos sobre el crecimiento del PIB en el tercer trimestre resultaron alentadores.
El crecimiento de 4.5% real en su comparativo con julio-septiembre de 2010 sobrepasó por mucho la expectativa de analistas y autoridades (las previsiones estaban en un rango de entre 3.5% y 4.0%).
Con esta alza el crecimiento promedio de la economía en el acumulado de los primeros nueve meses alcanzó 4.0%, una variación similar a la que probablemente resultará para el promedio de todo el año.
Llama la atención el patrón de comportamiento de las expectativas de los analistas del sector privado sobre el crecimiento del PIB en 2011 (encuesta Banxico): en los primeros meses las previsiones fueron al alza, de 3.93% en enero, hasta 4.37% en abril y mayo; posteriormente se ajustaron a la baja (3.72% en octubre) y muy probablemente repuntarán en las encuestas de noviembre y diciembre para cerrar otra vez en el nivel que tuvieron al iniciar 2011.
Desde una perspectiva trimestral con datos ajustados estacionalmente, el aumento fue de 1.34%, que si lo anualizamos equivale a 5.5%, la mayor tasa desde el segundo trimestre de 2010. No hay duda de que el dinamismo de la economía se fortaleció y lo más sobresaliente es que se registra un mejor equilibrio entre la contribución de las demandas externa e interna.
Así, en julio-septiembre el crecimiento real anual de las actividades terciarias (servicios, principalmente) superó por primera vez desde que inició la recuperación el dinamismo de las secundarias (industriales): 4.8% contra 3.4%. Mientras que las primeras se vinculan más con las condiciones del mercado doméstico, las segundas, con excepción de construcción y electricidad, con el mercado externo.
Sin embargo, cabe destacar que las manufacturas, la actividad de mayor peso dentro de las actividades secundarias, reportaron en el trimestre un avance de 4.6%. El bajo crecimiento del promedio de la industria obedeció a la caída de 3.4% en la producción del sector minero (sus componentes petrolero y no petrolero reportaron descensos de 3.9% y 2.6% en cada caso).
Al interior de las manufacturas sobresalieron equipo de transporte, industria alimentaria, productos metálicos, industrias metálicas básicas y maquinaria y equipo, entre otras ramas de esta actividad.
Por lo que hace a las actividades primarias, su comportamiento es extremadamente volátil, lo que distorsiona por lo general las cifras globales. En el tercer trimestre su crecimiento fue de 8.3%, lo que derivó principalmente del buen desempeño de la agricultura. Sin embargo, en el acumulado hasta septiembre reporta una ligera contracción de 0.1 por ciento.
Tomando en cuenta lo que acontece en otras regiones del mundo, las cifras sobre el desempeño de la economía mexicana justifican el buen ánimo de muchos actores económicos, empezando por el propio gobierno. Sin embargo, hay que ser cautos. Los riesgos de que se deteriore más la situación financiera y económica de Europa siguen latentes, al igual que el contagio que pudiera sufrir Estados Unidos a través de su sistema bancario. Pese a los buenos fundamentales de la economía seguimos vulnerables a los choques externos.
Las previsiones para más allá de 2011 continúan conservadoras (para el 2012 en alrededor de 3.2%) y difícilmente cambiarán después del buen dato del PIB del tercer trimestre.
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