Caricaturizando la crónica de la tragedia griega
- No entiendo cuál fue el incentivo de Papandreou para proponer el referéndum con un acuerdo ventajoso.
De manera seria, en los últimos meses se han hecho muchos comentarios sobre qué podría pasar con el problema de la deuda soberana de Grecia. Sin embargo, lo que ha pasado las últimas dos semanas supera las expectativas en cuanto a trama.
Empecemos por recordar algunas de las visiones publicadas relacionadas con el tema de Grecia.
La primera tiene que ver con la debilidad de su economía. Los datos duros muestran un elevado déficit público y un elevado déficit comercial, además de alto endeudamiento externo.
La segunda era que no regresaremos a la normalidad hasta que no se corrijan la mayoría de los problemas estructurales. Para ello se tienen que aplicar las medidas correctivas adecuadas. La duda que quedaba era si la población de un país como Grecia podría aguantar este proceso de ajuste.
Una tercera tiene que ver con la gravedad de un incumplimiento de deuda externa. Sobre este tema, la reflexión más importante era el cómo se daría, es decir, de manera ordenada o desordenada.
Una última argumentaba que lo más probable era que la zona del euro, como se conforma hoy, no se mantenga; que evolucionará a países más homogéneos, con mayores mecanismos de coordinación.
En resumen, había muchas visiones sobre qué podría pasar y muchas consideraban escenarios adversos pero la realidad superóla expectativa.
Primer acto: Adelante con la reestructura: la semana pasada se anunció un segundo rescate a Grecia por 130 mil millones de euros, que consideraba quitas sobre los bonos griegos.
Segundo acto: Viene la Euforia: ante esta reducción en el endeudamiento de Grecia, el mercado percibió que si bien la reestructura tiene costos para los tenedores, ésta fue ordenada y no se comprometía la unidad del euro. Los mercados respondieron con gran optimismo y en dos días la bolsa de Atenas subió más de 10 por ciento.
Tercer acto: La Gente Manda: días después del acuerdo, el primer ministro griego argumenta que una decisión de este calibre se tiene que consultar con la población y comunica que la va a someter a "referéndum".
Cuarto acto: ¿Carne o Dulces?: esta medida es igual de absurda que preguntar en una mesa de niños lo que prefieren de comer, ¿carne o dulces? En este caso la pregunta absurda es si están de acuerdo con un plan que implica mayor austeridad, menor gasto y más desempleo. La respuesta es obvia.
Quinto acto: Mercados bipolares: así como subieron, bajaron. Si estuviéramos en México, alguno de nuestros políticos populistas hubiera argumentado que "los intereses capitalistas están tratando de vulnerar nuestra soberanía..."
Sexto acto: La resurrección: Esta semana he leído que una opción que se estudia por un sector político en Grecia es revivir al dracma. Esto implica tomar el camino de salir de la zona euro asumiendo las consecuencias.
Séptimo acto: Ella y él se enojan: los líderes de Alemania y Francia, públicamente mostraron su molestia con la decisión de Papandreou y lo llamaron amistosamente a platicar antes de iniciar la reunión de líderes del G20.
Octavo acto: Que dice mi mamá que siempre no: después de la pequeña plática se desdice Papandreou para suavizar la reunión del G20.
Conclusión: ¿Pasará mañana? No sé cuando se dé el desenlace, pero lo más probable es que en los próximos días se dé un cambio de gobierno en Grecia.
Este relato que sobresimplifica es digno de una tragedia griega. No entiendo cuál fue el incentivo de Papandreou para proponer el referéndum con un acuerdo ventajoso. Pero mi preocupación va mas allá y es: ¿qué clase de nuevo gobierno de coalición veremos en Grecia?, ¿será populista? y ¿qué rumbo tomará?
*Director general del FUNDEFy profesor del ITAM
