AFEET, las voces de las mujeres en el turismo

- La asociación que preside Alicia Terán puso el foco de su convención anual en el combate al abuso sexual de menores en destinos turísticos.

La semana pasada se llevó a cabo, a bordo de un crucero por el Mediterráneo, una peculiar reunión de agentes de viajes del sexo femenino, que forman parte de la Asociación Femenil de Ejecutivas de Empresas Turísticas (AFEET).

Aunque parecería rebasado que estas especialistas de los viajes se encuentren agrupadas a partir de su género, la realidad es que no sólo tienen banderas por las cuales trabajar sino que, además, han asumido retos en temas de fondo.

La asociación que preside Alicia Terán puso el foco de su convención anual en el combate al abuso sexual de menores en destinos turísticos, la situación de las mujeres en la industria, la necesidad de impulsar un código de ética entre las empresas de viajes y una campaña latinoamericana a favor de las agencias de viajes.

De entrada, es notable que las agentes mexicanas sean quienes más interés han mostrado en estos asuntos que involucran algunos de los aspectos más oscuros del turismo, como el abuso sexual y la discriminación.

Una ex presidenta de AFEET, Rosa Martha Brown, quien además es fundadora de Infantia, presentó un manual de capacitación en la identificación de los problemas de trata a menores entre prestadores de servicios turísticos.

El mismo incluye protocolos de canalización de víctimas y de alerta de víctimas de explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes.

Su trabajo incluye también una propuesta para incorporar al mercado laboral a los menores que han sido víctimas de abusos, a través de empresas que los contratan para que participen en el turismo.

Por su parte, Marina Diotallevi, directora del Programa de Ética y Dimensiones Sociales del Turismo, de la Organización Mundial del Turismo (OMT), ha dicho que no hay datos duros sobre esta problemática.

La posición de la OMT, debido a ello, se ha concentrado en hacer recomendaciones para combatir una problemática, que tiene su mayor incidencia en países asiáticos como Tailandia.

Entre ellas alimentar una autoidentificación positiva de las empresas que se abstienen de la promoción del turismo sexual; prohibir servicios sexuales comerciales, en particular los que afectan a la infancia, en los locales contratados con fines turísticos.

También impulsa proporcionar información a los viajeros acerca de los riesgos sanitarios relacionados con el turismo sexual y destaca la importancia de advertir a los turistas sobre los riesgos de realizar actividades sexuales que afecten a la infancia, denunciando su naturaleza delictiva y la manera como los niños y jóvenes se ven forzados a caer en la prostitución.

La situación concreta de las mujeres en el turismo es un tema aparte, pero de entrada es destacable que las profesionales mexicanas de este sector ya estén trabajando para combatir algunos de los aspectos más deleznables, de la llamada “industria sin chimeneas”.

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