No es un mundo perfecto

Europa ya ha iniciado una carrera armamentista.

Luis F Lozano Olivares

Luis F Lozano Olivares

Avvocato del Diavolo

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dio uno de sus discursos más importantes en la Conferencia de Seguridad de Múnich el pasado 14 de febrero. El vicepresidente Vance había sido el orador el año pasado con un discurso muy duro y menos trascendente, que tenía como objetivo herir la dignidad europea y despertarlos de alguna manera con esa estrategia motivadora de Trump que ha demostrado como empresario y como político: primero golpea y luego acaricia si la respuesta es la que quería.

Desde ese discurso de Vance, con las amenazas de abandonar la OTAN, Europa ha cambiado radicalmente y se ha iniciado una carrera armamentista muy importante que tiene como objetivo tener balances de poder más independientes en Europa. Todos han cambiado salvo las dos potencias europeas que iniciaron la globalización, España y Reino Unido, que están atrapadas entre políticos dogmáticos de “izquierda” que los han dejado en desventaja contra sus socios.

Pero volvamos a la trascendencia del discurso de Rubio, probablemente el más importante de un político estadunidense desde Reagan al pedir la caída del muro de Berlín. El discurso fue mucho más suave y esperanzador que el de Vance y las posturas de Trump, que deben ser parte de la estrategia. El discurso reconoce a Occidente como la civilización más importante en la historia de la humanidad y de la cual América y Europa son parte, como hija y madre. Que el éxito de la destrucción del comunismo soviético cegó a Europa y la anestesió pensando que se había llegado al “fin de la historia”, como si se hubiera peleado la última guerra que garantizaría la paz, el bienestar y la democracia del mundo. 

Confiado, el mundo delegó la autoridad a organismos globales que deberían imponerse por medio a la diplomacia y a resoluciones escritas con tonos muy duros. Pero Rubio nos recuerda que no vivimos en un mundo perfecto y que afrontar las realidades es importante. Nos recordó que la ONU ha sido un órgano completamente borrado y débil que poco ha hecho por la resolución de conflictos recientes, en el que sólo la fuerza de Estados Unidos ha sido eficaz para resolver, mitigar o controlar las circunstancias, lo cual es innegable.

Recordó cómo esos organismos internacionales han desviado la atención a temas que no son importantes para los pueblos, distorsionando el poder y debilitando a las potencias. Como ejemplo están el control de las cadenas de suministro globales por países que no tienen prácticas económicas injustas y que, además, toman como rehén a la economía global suspendiendo el comercio de materiales relevantes que controlan como monopolio.

El segundo ejemplo es el del cambio climático, que ha provocado el empobrecimiento de economías relevantes hasta ahora, mediante el uso del dogma y la autoculpa que ha llegado a extremos irracionales. Reducir el CO2 a costa de la economía local es un suicidio intensificado por una sensación de culpa autodestructiva.

El mensaje es: Estados Unidos va a pelear por la cultura occidental, y su preferencia es que Europa lo haga también. Que recupere el orgullo de su historia y fuerza civilizatoria, y que se dejen de tonterías woke. La sensación de éxito del discurso fue inmediata.

Pero no todo es tan fácil, desafortunadamente. Como en el caso de España y Reino Unido, tenemos al enemigo metido entre nosotros, en esta nueva forma de populismo de izquierda que lo que ha hecho es crear una sensación de culpa que trata de destruir por dentro la fuerza civilizatoria que garantiza la libertad de sus posturas, y eso requiere de mucho trabajo para erradicar.

El caso de México es histórico, un país que en los hechos es tan occidental como Estados Unidos, habiendo sido el centro económico y cultural de la Europa americana con un legado indígena, pero brutalmente europeo no sabe si quiere ser occidental o un país precolombino invadido. Mientras nos gobiernen acomplejados que multiplican el complejo usando nuestra educación pública no saldremos del dilema.

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