La economía mexicana en el tercer trimestre de 2011

- La tasa de interés de referencia de Banxico se mantuvo en 4.50%.

El entorno internacional en el que se desenvolvió la economía mexicana en el tercer trimestre del año fue extremadamente complejo. En Estados Unidos, la confirmación de magros crecimientos del PIB en los dos primeros trimestres y persistentes condiciones de debilidad en el tercero hicieron evidente la presencia de factores estructurales detrás de la lenta recuperación económica: el continuado proceso de desapalancamiento de los hogares, la crisis sin precedente del sector vivienda y el elevado desequilibrio fiscal se mantienen como importantes lastres para el crecimiento. Se sumó la percepción de disfuncionalidad en la toma de decisiones en materia fiscal cuando se dieron la negociación para elevar el techo de la deuda del gobierno y la incertidumbre por la reducción de la calificación a los bonos del Tesoro por parte de Standard & Poors.

Mientras que la economía de Estados Unidos siguió en una fase de desaceleración con un persistente alto nivel de desempleo (la tasa cerró septiembre en 9.1%), en Europa se agravó la crisis de deuda, lo que provocó condiciones de incertidumbre y volatilidad de los mercados. Aunque las expectativas de crecimiento para la región se han ajustado a la baja, se espera que factores como el crecimiento de las economías emergentes, la solidez financiera y operativa de las empresas no financieras y una política más acomodaticia por parte del Banco Central Europeo logren evitar una recesión en la zona. Contribuirán también las medidas recién anunciadas de recapitalizar a los bancos, fortalecer los recursos del Fondo Europeo de Estabilización Financiera y reestructurar la deuda de Grecia con una quita de 50 por ciento.

En México la economía no resintió los efectos de la menor demanda externa sino hasta finales del tercer trimestre, por lo que no se afectará mayormente el crecimiento del PIB de ese periodo. Después de crecimientos reales anuales de 4.6% y 3.3% en los dos primeros trimestres, se estima que en julio-septiembre el crecimiento fue de 3.8 por ciento.

Sin embargo, una caída de la producción industrial en agosto (-1.08% a tasa mensual) y una evolución desfavorable de algunos indicadores, como los IMEF Manufacturero y No Manufacturero de septiembre (en 50.0 y 49.6 puntos respectivamente) anticipan un desempeño más lento de la economía en el cuarto trimestre.

Luego de un repunte de la inflación en julio (subió 0.27 puntos porcentuales, a 3.6%), disminuyó en agosto y septiembre hasta 3.1 por ciento. La subyacente se ubicó también en 3.1 por ciento. La tasa de interés de referencia del Banco de México se mantuvo en 4.50 por ciento. Sin embargo, las tasas de largo plazo y el tipo de cambio reportaron una volatilidad pronunciada, lo que derivó de la mayor aversión al riesgo por la incertidumbre en torno a la situación en Europa. Al cerrar el trimestre, el bono a diez años se ubicó en 6.61% (aunque inferior al siete por ciento de junio, fluctuó en un rango de 5.80 a siete por ciento). Por su parte, el tipo de cambio se depreció en el trimestre en 17.7% al terminar en 13.80 pesos por dólar.

El Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores, con una también elevada volatilidad, perdió en el trimestre 8.4% (cerró en 33,503 unidades). Con respecto a diciembre de 2010 la pérdida sumó 13.1 por ciento.

Las finanzas públicas siguen en línea con las previsiones del año (2.5% del PIB). El deterioro observado en los primeros meses, originado por una alta base de comparación en 2010 y mayores devoluciones del IVA en 2011, se ha corregido en buena medida. Se reporta una evolución favorable de los ingresos petroleros y tributarios no petroleros (exceptuando IVA) y un mayor gasto federalizado.

Al término de septiembre, la balanza comercial arrojó un déficit de 474.7 millones de dólares, el cual se originó en el tercer trimestre del año (hasta junio se reportaba un superávit de 3 mil 340 millones) debido, en parte, a la caída en septiembre del superávit de la balanza comercial petrolera. Las exportaciones manufactureras reportaron en septiembre su segundo menor crecimiento del año (9.1%).

La turbulencia en los mercados financieros y la desaceleración en Estados Unidos propiciaron un deterioro de las previsiones económicas para lo que resta del año y un cambio en la percepción de los analistas sobre el clima de negocios. Sin embargo, las expectativas de mediano plazo no se han visto mayormente afectadas.

La economía no está exenta de riesgos, primordialmente derivados de choques externos. El principal factor de riesgo a considerar sería un eventual mayor deterioro de la crisis de deuda en Europa. De igual manera, una desaceleración de la economía de Estados Unidos mayor a lo previsto impactaría no sólo en las actividades directamente vinculadas con el sector externo, sino también en los determinantes de la evolución del mercado interno.

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