El Centurión perdió el gusto por viajar
- Firmas como Virtuoso vieron una oportunidad en ofrecer más ventajas a los viajeros de alto poder adquisitivo y Amex quedó rezagada.
Si desde hace algún tiempo la campaña de American Express, que dirige en México José María Zas, pregona la frase “libera el potencial”, al parecer, internamente, la compañía del centurión también decidió “liberarse” de su pasión por los viajes.
Aunque no hay datos públicos, información recabada entre las agencias de viajes mexicanas refiere que de más de 100 franquicias que llegó a tener esa firma en el país, ya sólo cuenta con la tercera parte y el número sigue decreciendo.
Pérdida del interés por ese negocio, decisiones equivocadas y una concentración de sus operaciones en la parte financiera explican por qué la otrora poderosa firma en el medio de los viajes acusa un proceso de empequeñecimiento.
Hace años, varios ejecutivos de American Express propusieron migrar, al menos en parte, al negocio online; sin embargo, tras la salida de Eduardo Pérez de Cobos, el último director general interesado en el negocio de los viajes, dicha posibilidad se cerró.
Ahora mismo, cuando casi todos los meses surgen nuevas agencias de viajes por internet, ya nadie cree que American Express entrará a ese negocio debido a los pesados procesos con que se mueve.
Así es que en el mismo periodo en que firmas como Best Day o Despegar crecieron en México. American Express sencillamente vendió cada vez menos, lo que le restó fuerza en sus actuales negociaciones con hoteles, aerolíneas y navieras.
En el contexto de la baja de comisiones de las aerolíneas a las agencias, Amex no sólo le siguió cobrando altas cuotas a sus franquiciatarios, sino que además les quitó los ingresos derivados de las comisiones por aceptar los pagos de sus tarjetahabientes.
Para complicar todavía más la situación, firmas como Virtuoso vieron una oportunidad en ofrecer más ventajas a los viajeros de alto poder adquisitivo y Amex quedó rezagada.
Hoy mismo priva la percepción de que comprar con ella es optar por algo caro, y no por lo mejor; salvo en algunas plazas del interior del país donde la marca genera confianza para vender.
Su empequeñecimiento en el mercado de los viajes ha provocado que tolere que varias de sus agencias negocien directamente con hoteles y aerolíneas cuando ya no les puede ofrecer una comisión razonable.
Un elemento más ocurrió en 2010 cuando Royal Caribean, ante la falta de resultados, decidió cancelar su contrato de representación con Amex y abrió una oficina en México para vender directamente.
Esto no significa que en el área financiera haya perdido terreno; por el contrario, tras haber obtenido los permisos para operar un banco se ha fortalecido en ese renglón. Allí está ahora el foco de su negocio, pero es lamentable que la otrora marca líder en el mundo de los viajes en México pese cada vez menos.
