Los amantes del jazz en el Caribe mexicano

- Teniendo como productor a Fernando Toussaint, el Festival de la Riviera Maya logró convertirse en uno de los más importantes a escala mundial.

El jazz se ha convertido en algo así como la música insignia del Caribe mexicano, pero existe el peligro de que un exceso de entusiasmo afecte la forma y el fondo del festival consolidado, que es el de la Riviera Maya.

La historia de este evento se remonta a otro festival que nació y se llevó a cabo durante varios años en Cancún.

Su diseño era totalmente distinto al actual, pues si bien había recursos comprometidos por la Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC) también había patrocinadores privados.

El problema fue que los músicos comenzaron a pedir cantidades de dinero crecientes por participar, en el entendido de que se trataba de un negocio.

Al final la afluencia no justificó las inversiones y el festival fue abandonado por la empresa organizadora y estuvo a punto de extinguirse, pero al final sólo se mudó.

Javier Aranda, entonces director del Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya, lo tomó por su cuenta y teniendo como productor a Fernando Toussaint logró que creciera hasta convertirse en uno de los más importantes a escala mundial.

El acierto fue evitar a los patrocinadores privados, pues cada vez músicos más reconocidos aceptaron participar en el mismo, en el entendido de que había un público creciente pero que no había un organizador que se beneficiara económicamente.

De hecho, el único que sacaba ventaja era el destino, pues ese fin de semana subía la ocupación hotelera, el gasto en Playa del Carmen y miles de turistas iban a disfrutar de los mejores jazzistas.

El año pasado Aranda, quien ahora es el coordinador de las oficinas del Consejo de Promoción Turística de México en Europa, decidió poner toda la carne al asador y hacer no sólo uno, sino dos festivales, más conciertos anexos.

“A ver quién supera lo que se hizo este año”, era su comentario, y el Fideicomiso terminó comprometiendo un presupuesto, incluyendo cooperativos con el CPTM, por dos millones de dólares.

Con lo que no contó fue que algunos hoteleros de la zona no resultaron tan melómanos y por poco se cancela este año el festival.

Finalmente, Darío Flota, su sucesor, recibió la instrucción de ser más mesurado y este año sólo invertirá en el festival un millón de dólares.

La historia ocurre en un momento en que Pedro Pueyo, presidente de los hoteles Oasis, ya lanzó la idea de retomar el festival de jazz en Cancún para el próximo año, como parte de su plan de mercadotecnia de “choque”, que tiene previsto para reposicionar su cadena.

La duda que algunos tienen es si de verdad habrá una respuesta positiva de tantos amantes del jazz en 2012, cuando además se cumplirán diez años del Festival de la Riviera Maya, o si el Caribe mexicano terminará algo saturado con tantas melodías.

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